La furia de la naturaleza deja una estela de estragos financieros en el estado de Guerrero que va mucho más allá de los daños materiales visibles.
De acuerdo con el oficial mayor del gobierno estatal, Ricardo Salinas Méndez, la consecución de cuatro fenómenos meteorológicos en tan solo veinte días —incluyendo el paso de sistemas como Trudy y Polo— provocó una caída exponencial estimada en 50 millones de pesos tan solo en el rubro de recaudación de ingresos propios, debido al cierre temporal de las oficinas recaudadoras.
Aunque el funcionario aseguró que estas emergencias no dispararon un gasto extraordinario desmedido porque los presupuestos ya contemplaban fondos operativos que simplemente fueron redirigidos a dependencias clave como CICAEG, Obras Públicas y Protección Civil, la realidad económica del estado sigue operando bajo una estrechez crónica.
Frente a este panorama adverso, el diseño del presupuesto del próximo año y las prioridades financieras estatales intentarán atajar las heridas más profundas de la entidad.
El funcionario confirmó que el gasto público priorizará sectores estratégicos muy golpeados por la crisis climática y social, destacando una inyección presupuestal mayor enfocada en el campo, duramente castigado este año por una dualidad destructiva de severas inundaciones y prolongadas sequías que obligaron a los productores a buscar maíz fuera de la región.
A esto se suma el cumplimiento del compromiso nacional en materia de salud, la atención prioritaria al sector pesquero, el fortalecimiento de la educación y el respaldo al magisterio estatal para homologar sus derechos e incrementos salariales.
Asimismo, reconoció que las tensiones económicas también tocan las puertas de sectores clave como la molinería y la masa y la tortilla, los cuales enfrentan aumentos de hasta un 30 por ciento en la materia prima por la crisis agrícola, un tema que prometió atender y negociar directamente antes de concluir su encargo para evitar un golpe directo al bolsillo de la ciudadanía.
