Las playas de Acapulco y de la franja costera están llamadas a recibir una inyección de recursos sin precedentes tras un cambio radical en la administración de los fondos de la Zona Federal Marítimo Terrestre (Zofemat).
Tras el acuerdo donde el gobierno municipal cedió la operación al estado con la disposición de la administración de la alcaldesa Abelina López y la iniciativa de Fonatur, el esquema financiero dio un giro de 180 grados, de acuerdo con el oficial mayor del gobierno estatal, Ricardo Salinas Méndez.
Explicó que anteriormente, bajo la tutela del municipio, la ley limitaba la inversión directa al 20% de lo recaudado, dejando el destino del grueso de los recursos en la opacidad o en un limbo operativo.
Ahora, con el nuevo modelo, el 100% de la recaudación regresará directamente a las playas, bajo una fórmula estricta dividida en partes iguales: cincuenta por ciento destinado exclusivamente al mantenimiento y la otra mitad enfocada en equipamiento.
La diferencia numérica es abrumadora y busca reconciliar la confianza de los contribuyentes. Si antes de una recaudación anual promedio de hasta 100 millones de pesos apenas se invertían 20 millones en las costas, el nuevo esquema garantiza la llegada íntegra de la bolsa completa a los arenales.
El talón de Aquiles, sin embargo, radica en el rezago histórico de morosidad y contribuyentes que arrastran adeudos de muchos años.
Para el gobierno estatal, indicó, la clave para destrabar esos recursos no es la coacción, sino generar confianza estricta mediante convenios personalizados y la prueba tangible de que cada peso recaudado se traduzca en obras visibles en las playas, porque nadie está dispuesto a pagar si no ve la lana invertida en el mar.
