Una tarde de pánico se vivió en el corazón del puerto de Acapulco tras registrarse un ataque armado en plena avenida Costera, dejando como saldo dos personas heridas, un presunto agresor detenido y un aparatoso accidente vehicular que involucró a un autobús de transporte público. El hecho violento tuvo lugar en una de las zonas de mayor afluencia turística y comercial, cerca del Zócalo y el edificio de la CROM.
De acuerdo con información y cobertura, las detonaciones de arma de fuego provocaron que el conductor de un camión urbano perdiera el control de la unidad a causa de la crisis.
El camión saltó el camellón central de la transitada avenida e impactó de frente contra las instalaciones de una estación de gasolina de la empresa Pemex, amenazando con una tragedia mayor.
Ante el despliegue de las fuerzas del orden, agentes de la Secretaría de Seguridad Pública y Protección Ciudadana Federal lograron interceptar y detener a un presunto atacante sobre la calle José María Iglesias, a unos metros de la escena.
Este atentado a plena luz del día se suscita en un contexto de contradicción para el puerto guerrerense. Si bien los reportes recientes del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) y las mesas de seguridad federales señalan una supuesta tendencia a la baja en la estadística general de homicidios dolosos en la entidad en los últimos meses, hechos criminales de alto impacto como este demuestran la persistente pugna de grupos delincuenciales en zonas urbanas.
Apenas en fechas recientes se registraron agresiones directas contra fuerzas federales en las inmediaciones de la colonia Jardín, lo que evidencia que la franja turística y las colonias periféricas de Acapulco siguen siendo escenarios de una violencia explícita que golpea de forma directa a la ciudadanía y al sector del transporte público.
El material gráfico aportado por Raúl Sendic Estrada detalla la magnitud del incidente y el escenario posterior al ataque. En las imágenes registradas, se observa el camión urbano, reconocible por un detallado diseño artístico azul con rostro femenino en el cofre y una publicidad trasera de la marca Nissan, incrustado en la periferia de la gasolinera tras haber invadido la zona peatonal y de servicio.
Asimismo, se documentan el posterior acordonamiento del área con cintas amarillas por parte de la Policía Municipal, quedando esparcidos sobre el asfalto diversos vasos de plástico translúcidos utilizados para resguardar los casquillos percutidos, además de prendas personales como un par de sandalias negras abandonadas cerca de la llanta de un vehículo civil.
Un joven herido que viste shorts color verde y playera gris, tendido boca arriba sobre el pavimento mientras es resguardado por efectivos de las fuerzas del orden con chalecos reflejantes.

Una segunda persona lesionada es un hombre con playera blanca y pantalones de mezclilla, quien permaneció sentado en una banca metálica pública con una severa herida sangrante en la extremidad inferior, dejando un evidente charco de sangre en el suelo.

Se observó a un oficial escoltando a un sospechoso que viste playera a cuadros en blanco y negro y pantalones de mezclilla. La zona fue resguardada por las autoridades.

