Por la conmemoración del 46 Aniversario de la declaración del Parque Nacional El Veladero como Área Natural Protegida, este fin de semana se puso en marcha una jornada de reforestación civil e institucional.
Organizado por la COPARMEX Acapulco, el evento colectivo logró la plantación de especies nativas en una superficie inicial de una hectárea, marcando el banderazo de salida hacia una estrategia que pretende devolverle la vida a este pulmón ecológico, fuertemente golpeado por desastres naturales y por la constante presión urbana.
La movilización ciudadana y gubernamental sumó los esfuerzos de dependencias clave como la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), la Procuraduría Federal de Protección al Ambiental (PROFEPA), el Fondo Nacional de Fomento al Turismo (FONATUR) y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP). Asimismo, se destacó la activa y entusiasta colaboración de organizaciones de la sociedad civil como los Scouts de Acapulco, el Club Rotario local, y empresas del sector privado como Coca-Cola FEMSA, cuyos brigadistas ascendieron la zona montañosa para enterrar las nuevas promesas de vegetación.
Esta hectárea recuperada representa el primer paso para alcanzar la meta prioritaria fijada para el presente año: el establecimiento de 230 mil plantas nativas distribuidas en un polígono de 100 hectáreas dentro de la reserva. El reto no es menor. El Veladero se encuentra en una situación de extrema vulnerabilidad ecológica tras sufrir los embates directos e inmisericordes de los huracanes Otis y John, fenómenos meteorológicos que fracturaron la biomasa de la región. A este panorama se le añaden los devastadores incendios forestales que azotaron la zona, en especial los registrados durante el año 2024, los cuales consumieron de forma catastrófica más de 700 hectáreas de bosques y selvas bajas, dejando amplias franjas de suelo completamente expuestas a la erosión.
Contexto Histórico: El Cinturón de la Invasión Urbana
Más allá de las inclemencias climáticas recurrentes, el Parque Nacional El Veladero enfrenta un enemigo silencioso e histórico: la presión demográfica. Desde su decreto de creación en 1980, la mancha urbana de Acapulco ha avanzado de manera persistente e irregular sobre sus límites teóricos. La falta de planeación territorial y la complacencia política permitieron que, al paso de las décadas, miles de asentamientos humanos invadieran paulatinamente el área perimetral de la reserva. Esta pérdida progresiva de terreno no solo redujo el hábitat de fauna endémica, sino que incrementó el riesgo de deslaves y facilitó la generación de incendios en las zonas de interfaz urbana, transformando lo que debió ser un santuario forestal intocable en una periferia en constante disputa ambiental.
Las autoridades y los líderes empresariales coinciden en que las labores de reforestación actual no solo buscan mitigar los daños de los recientes desastres naturales, sino crear conciencia en la población civil sobre la urgencia de respetar las fronteras ecológicas del parque. Salvar El Veladero es, en última instancia, salvaguardar el equilibrio hídrico, climático y la resiliencia misma del puerto de Acapulco frente al futuro.
