Francisco Juárez Castrejón, de Barrio Nuevo La Laja, muestra las cuarteaduras de su vivienda que construyó la Sedatu para los damnificados de Manuel de esa comunidad. Foto: Asgard Tinajero.
•Da miedo dormir dentro, sobre todo con tantos sismos, relata Francisco Juárez
Ossiel Pacheco
“Todas las casas están cuarteadas, aquí da miedo dormir, sobre todo ahora con los sismos, no duerme uno ahí, duermo en la casa de madera que hice por allá”, dice Francisco Juárez Castrejón, habitante de Barrio Nuevo La Laja para dar cuenta de la mala calidad de las 33 viviendas que construyó en la parte alta de ese poblado fueron de mala calidad.
En Barrio Nuevo La Laja, que quedó incomunicada por la crecida del río por las torrenciales lluvias de la tormenta Manuel, pero además registraron pérdida total la mitad de las casas ahí asentadas, tras cuatro años de esos acontecimientos las huellas de la tragedia se mantienen, pero además el recuerdo.
Con todo ello, han logrado recuperar su esquema de vida comunitaria con el paso de este tiempo, aunque con nuevos meteoros se prenden las alertas. La Sedatu para resarcir los daños a los damnificados construyó 33 viviendas para las familias que registraron pérdida total de sus hogares.
Francisco Juárez, quien resultó afectado en su vivienda hace cuatro años por el paso de la tormenta Manuel, y recibió el beneficio de una casita por parte de la Sedatu, dio cuenta que tras ese episodio comenzaron a coordinar nuevamente sus trabajos y ordenar su vida, aunque indica ha sido difícil volver a recuperar la normalidad.
“Duermo en la casita que hice de horcones, porque esta casa está toda partida, luego se partieron como nomas están asentadas en el piso, no tiene las cadenas trabadas de los castillos, nomás con poquito que se mueve se están abriendo, las puertas y ventanas ya no cierran porque se está descuadrando la casa”, dice señalando las cuarteaduras en la vivienda que le entregó Sedatu, un año después de la tormenta Manuel.
Aseguró que las casas construidas por la Sedatu no son de calidad. “No sirvieron las casas, de las 33 que se hicieron muy pocas son las que no se han deteriorado, la mayor parte, casi todas están cuarteadas, expresamos nuestra inconformidad, pero en ninguna dependencia nos hicieron caso, al principio en el ayuntamiento nos hicieron ver que iban a ser lo posible para arreglar eso, el supervisor que venía de Sedatu nos dijo que estábamos en el derecho de reportarlo, tuvo conocimiento, pero no se corrigió nada”, recordó.
Dijo que las casas se construyeron, un año después de la tormenta Manuel en temporada de lluvias y el agua se filtraba al interior de las viviendas; tras insistir ante el supervisor de Sedatu sobre la irregularidad fueron a parchar los agujeros, pero el agua se metía por las ventanas y puertas, incluso indicó que las goteras salpican al interior de la casa.
“Conforme las fueron terminando las casas, las entregaron, no vino nadie a entregarlas, no hubo acto inaugural; no dormimos ahí porque está peligroso, las paredes se están abriendo desde la parte de enfrente hasta el baño, del otro lado igual, estamos en peligro, por eso dormimos en la casa de horcones, nos escapamos del río para que ahora nos vaya a matar la casa, está más difícil, después de que la libramos una vez, con mi familia dormimos fuera de la casa”, finalizó.
Por su parte, Miguel Ángel Castrejón Marino, quien perdió completa su vivienda, dio cuenta que se realizó un censo y a los que el río les quitó sus casas les hicieron su vivienda, pero da cuenta que no funcionó el biodigestor que colocaron para captar las aguas negras, y prefirieron quitarlo e instalar fosas sépticas.
“Fue una creciente muy dura, el río creció muy hondo, nunca había pasado algo así, aquí me críe, nací en Atoyac, pero mis padres se vinieron para acá y aquí crecí y nunca habíamos vivido una creciente tan grande, creció muy hondo el río, nos venimos a la escuela acá arriba, ahí nos refugiamos porque el río creció muy arriba, se metió a las casas, fue como a las 8 de la noche cuando comenzó a bajar la creciente tan grande”, recordó.
Aseguró que el río se llevó la mitad de las viviendas, y después de un año se construyeron las que hoy habitan; pero, afirmó que en lugar de fosas sépticas para el drenaje metieron un tambo, pero la gente los quitó. “Lo bueno es que hicieron las casitas, las hicieron arriba para estar más seguros, porque cerca del río podría pasar lo mismo, si ha crecido el río, pero ya no como ese año, ha crecido menos”, agregó.

