•Necesitan un muro de protección y carecen de agua, desde Manuel se afectó la tubería
Ossiel Pacheco
Llegar a La Felicidad de los Rosales enclavada en la sierra madre del sur es sumamente difícil por el mal estado en que se encuentra el camino de terracería que ahí llega, pero además la vida ahí es complicada por el problema de abasto de agua de agua que sufren desde el paso de la tormenta Manuel que dañó la red que les suministraba el vital líquido, aunado a todo esto, las familias vieron caer sus ingresos al arrasar la roya sus cafetales desde hace dos años.
Sus demandas más sentidas no son atendidas regularmente por lo complicado que resulta acceder y el aislamiento que viven en esa comunidad, asentada casi en los límites de Coyuca de Benítez y Atoyac de Álvarez en la zona cafetalera que comparten ambos municipios de la costa grande guerrerense. Para lograr salir a Tepetixtla, su transporte público, que consiste en una camioneta pick up lo hace por intervalos: un viaje los días domingo, martes y viernes.
Los maestros de preescolar, primaria y la telesecundaria deben quedarse a vivir en la comunidad para impartir las clases durante toda la semana. A partir de la crítica situación que viven por la caída de la plaga de la roya que arrasó sus cultivos de café, sus habitantes ahora se dedican al cultivo del maíz; otros más se han visto obligados a migrar y salir de su comunidad para buscar una fuente de ingresos.
La vida familiar se ha visto afectada en La Felicidad, donde todo ya no es igual.
Jesús Martínez Gómez, comisario municipal de La Felicidad de los Rosales, dio a conocer que tras el paso del huracán Manuel-Ingrid tuvieron un desastre con el agua potable y fue de tal magnitud que se quedaron sin agua en la localidad.
“Se organizó la comunidad, trabajamos a pico y pala, fuimos a destapar la tubería en varios derrumbes que se hicieron en toda la tubería, que está retirada llega hasta los cerros, son manantiales, son cerros grandes y ahí está naciendo el agua, entonces al llegar a la toma hubo un desastre más grande y el pueblo no pudo arreglar los tubos, hay tubería que se azolvó, otra que se llevó o la dejo inservible, los tubos de fierro los dejaron todos pandos, no dejó nada”, describió.
Contó que a raíz de eso la gente se organizó, buscaron mangueras para obtener el agua, y hasta ahorita se ha mantenido, “es un problema que se ha tenido en tiempos de lluvias, como ahorita, hay que estar yendo cada dos o tres días cuando llueve se tapa la manguerita y ya no hay agua en la comunidad”.
Dio cuenta que se hizo el reporte como daño provocado por la tormenta Manuel, y se formuló una petición de ayuda a la autoridad municipal de 50 tubos, una tonelada de cemento, dos llaves de agua y lo demás que se necesita para ir empatando la tubería de PVC, pero hasta ahorita no han tenido ninguna respuesta a su demanda planteada al alcalde Javier Escobar Parra desde el mes de marzo pasado.
“Estamos en tiempos de lluvias, los problemas se dan a cada rato, hay que ir, caminar unos 6 kilómetros para ir a ver ese problema del agua, cada vez que llueve se azolva la manguera y no hay agua, es un problema que nos están perjudicando mucho a las familias”, asentó.
Martínez Gómez citó además la necesidad de un muro contención en torno a la casa habitación ocupada por los maestros que llegan a La Felicidad a impartir clases, pues está a menos de un metro de alcanzar la construcción. “Es un problema delicado porque aquí es su casa, aquí viven y duermen el tiempo están con nosotros, si se derrumba este pedacito que está por caerse y los maestros si llegan a salir van a ir a dar hasta allá abajo, bien se pueden llegar a quebrar un pie o hasta contramatarse si caen hasta la cancha”, afirmó.
Dijo que la casita les costó mucho a la comunidad y temen que pueda caerse por la falta de un muro de contención; abogó ante la autoridad municipal para que los ayuden con el proyecto que traen para su construcción, una vez que tienen la lista de material necesario, “estamos viendo la situación, sabemos que el municipio atiende a muchos ciudadanos, al último que nos den el material y compramos tabique, y ver cómo solucionamos el problema nosotros, nomás que nos den el material, pero ni para eso hay una respuesta”.
“Hay muchas cosas por hacer en la comunidad, pero lo más apremiante ahorita es este muro y lo del agua”, finalizó.

