Mientras unos se rasgan las vestiduras y gritan a los cuatro vientos que el programa del fertilizante ha fracasado, culpando a los funcionarios del gobierno federal de no saber administrar un programa tan noble para apoyar a los campesinos de Guerrero, haciendo augurios futuristas y fatalistas que el hecho causará hambruna por no entregar en tiempo y forma el insumo para que los campesinos pudieran abonar sus tierras.
Por otra parte, otros acusan al gobierno estatal y sus funcionarios de no apoyar en el cuidado y custodia del fertilizante que llega a través de camiones de carga a las bodegas, que han sido saqueadas por campesinos alentados por gente cercana al gobierno que encabeza Héctor Astudillo y de gente apegada a partidos políticos del PRI y del PRD.
Mientras los políticos se acusan mutuamente de fracasar en todo lo que hacen, el que las lleva de perder siempre es el pueblo que sigue esperando que sus gobernantes les mejoren sus condiciones de vida.
Porque sería fácil reconocer que no están bien las cosas en la entrega del fertilizante, bajo ese criterio tendrían que buscar una estrategia para recomponer las cosas, desde la autocritica y no desde el autoengaño, al no querer aceptar las cosas como están.
Del Programa del fertilizante podemos decir que es ún programa piloto, un programa que se está implementando en el estado de Guerrero, donde el gobierno federal les está entregando el abono completamente gratis a los pequeños productores, acción que se debe reconocer, ya que el gobierno del estado y los ayuntamientos no tienen que erogar recursos para el pago del insumo, estando en posibilidad de realizar mayor obra pública para los municipios en caso de los alcaldes y del estado, en caso del ejecutivo estatal.
Lo que si sería interesante es saber en que gasta el gobierno estatal y los ayuntamientos ese recurso que destinaban para la compra del abono, porque hasta ahorita, están cortos en la ejecución de obra pública, cuando el año pasado según información los recursos el pago del insumo ascendía a mil 300 millones de pesos para adquirir 202 mil 964 toneladas de fertilizante y repartirlo entre un padrón de 324 mil 832 productores, dinero que no se sabe en que lo invierten, no hay obra pública, no hay programas sociales que ejecuten, entonces si resulta necesario que aclaren ¿en donde está todo ese dinero?
Que el programa del fertilizante no opera como debe ser, que tiene fallas, que es un programa nuevo a cargo del gobierno federal, que sus funcionarios no están acordes con los tiempos para la entrega del insumo; eso es cierto, pero también es cierto que la obra publica que debería generarse con el recurso hasta el momento no se percibe y sigue sin aplicarse para beneficio de los ciudadanos.
La justificación y la crítica en la entrega del fertilizante no debe ser tema de generar culpables, que, en vez de facilitar las cosas, entorpecen la distribución y generan encono entre los campesinos, sería momento de buscar coordinación entre todos para solucionar el problema para que la mayoría de los campesinos logren beneficiarse con el abono.
De seguir así, donde todos buscan llevar las cosas a la justificación y otros a la critica fácil, el que siempre va a estar en medio y siempre va a perder, será el pueblo guerrerense.

