La disputa por la construcción de un local comercial en la banqueta de la Avenida Costera, entre el condominio Oceanic 2000 y una farmacia, ha dejado de ser un conflicto aislado para convertirse en el nuevo emblema de la ocupación irregular del espacio público en el puerto.
El proyecto, que bajo el folio 5248 pretende establecer una cafetería y venta de proteínas en el fraccionamiento Costa Azul, ha reavivado las críticas sobre cómo las sucesivas administraciones municipales han permitido que las aceras de la ciudad se conviertan en propiedad privada bajo el amparo de la autoridad.
El espacio se encuentra actualmente flanqueado por lonas de protesta con leyendas que acusan al gobierno municipal de fomentar la corrupción y frenar la inversión privada, mientras el Ayuntamiento sostiene que el inmueble ocupa ilegalmente el paso peatonal.
En este caso particular, la exregidora por Morena, Mayra Reyna Reséndiz, quien figura como copropietaria del establecimiento junto con empresarios de apellido Latabán, ha roto el silencio. De acuerdo con información publicada por el diario El Sur, la exedil asegura que fue durante el trienio pasado de la alcaldesa Abelina López Rodríguez cuando se les otorgó el permiso correspondiente para la obra.

Reyna Reséndiz sostiene que ignora las razones por las cuales el mismo gobierno que les concedió el aval ahora impide la construcción, lo que ha derivado en un litigio administrativo que mantiene la zona flanqueada por lonas de protesta contra el Ayuntamiento.
Los antecedentes de los negocios vinculados a este grupo empresarial están marcados por la violencia que azotó al puerto el año pasado.
El restaurante «Yoyas» fue consumido por un incendio provocado en junio de 2025, mientras que el establecimiento de comida japonesa «Umami Sushi» sufrió un ataque similar. En ese mismo restaurante un año antes, en octubre, la tragedia fue mayor debido al homicidio de un guardia de seguridad privada dentro del local, donde los agresores dejaron un mensaje escrito antes de huir.
Este escenario no es nuevo en la dinámica urbana de Acapulco, donde la invasión de la vía pública parece haberse normalizado con el paso de las décadas. Antecedentes similares han ocurrido bajo el mutismo mediático y oficial, como la ampliación del restaurante 100% Natural de las Hamacas, que logró extender sus instalaciones hacia la emblemática roca del Narciso.

Asimismo, la instalación de una caseta en el exterior de la plaza comercial Costera 125 y la proliferación de sitios de taxis otorgados a discreción por gobiernos anteriores a Morena, han fragmentado la movilidad peatonal y complicado el tráfico vehicular en la principal arteria turística del puerto.
A este problema se suma el crecimiento desmedido del comercio ambulante, que cada día gana terreno en las banquetas y paradas del transporte público.
Estos espacios, frecuentemente utilizados como cotos de poder político, terminan por convertirse en problemas estructurales tolerados incluso por los gobiernos de la denominada Cuarta Transformación.
Mientras la secretaria de Desarrollo Urbano y Obras Públicas, María Mélida Campos García, se limita a señalar que el caso del Oceanic 2000 no puede ser comentado por encontrarse en tribunales, la sensación de impunidad crece entre la ciudadanía.
La controversia ha escalado también al terreno digital, donde diversas cuentas de redes sociales y actores que se ostentan como comunicadores han iniciado una serie de descalificaciones contra la administración municipal.
En estas plataformas de Meta, se defiende la consolidación del negocio de la exregidora bajo la narrativa del apoyo a la inversión, ignorando que el espacio en disputa pertenece originalmente al libre tránsito de los acapulqueños.
Este mediodía, se espera que los empresarios involucrados ofrezcan una conferencia de prensa para fijar su postura, en un intento por legitimar una construcción que ya forma parte de la larga lista de apropiaciones del espacio público en el destino.
Mientras tanto, el paso peatonal permanece reducido, obligando a los ciudadanos a sortear las estructuras y lonas en una de las zonas de mayor tránsito turístico del fraccionamiento Costa Azul.
