La estrategia de reordenamiento urbano en Acapulco ha chocado con un muro legal que amenaza con perpetuar el caos en las banquetas del puerto. Francisco Javier Agama Díaz, director de Vía Pública, reveló que la dependencia enfrenta actualmente más de 80 amparos interpuestos por comerciantes ambulantes, una situación que mantiene «congelados» los operativos en puntos como el andador frente al hotel Hotsson Smart, debido a que los jueces ordenan mantener las cosas en el estado en que se encuentran hasta que se dicte una sentencia definitiva.
Esta reticencia legal de los comerciantes expone una de las contradicciones más profundas de la administración pública bajo el sello de la Cuarta Transformación: el choque entre la necesidad de recuperar la imagen urbana y el derecho al sustento de algunas familias que dependen exclusivamente del comercio informal.
Si bien el discurso oficial de la alcaldesa Abelina López Rodríguez prioriza el diálogo y el «humanismo» para no afectar el bolsillo de los ciudadanos, en la práctica, la proliferación de estructuras fijas y la toma de banquetas ha convertido el tránsito peatonal en una carrera de obstáculos, donde el orden parece ceder ante la presión de los juzgados.
Agama Díaz explicó que, apegados a derecho, el municipio debe esperar las resoluciones judiciales para actuar, lo que permite que los comerciantes sigan laborando incluso en zonas que ya habían sido diagnosticadas para su recuperación.
Un ejemplo reciente de esta tensión ocurrió en el área de la tienda Woolworth, donde vendedores que habían sido retirados intentaron reocupar el espacio. El funcionario aclaró que se les otorgó en el pasado un permiso «especial» de solo dos días para la venta de flores, pero subrayó que los acciones han regresado para evitar que la zona se convierta nuevamente en un asentamiento permanente, manteniendo mesas de diálogo para buscar mecanismos que ayuden a quienes perdieron su espacio de trabajo original.
A pesar del freno que representan los amparos, el director aseguró que el Ayuntamiento ha logrado avanzar en la recuperación de tramos importantes en la Avenida Universidad, La Sabana, el primer cuadro de la ciudad y Playa Tlacopanocha.
Recientemente, se impidió la colocación de nuevas estructuras en Balcones del Mar y la zona de Ejido. Sin embargo, el reto sigue siendo mayúsculo: tras un diagnóstico integral de todo Acapulco, la autoridad tiene identificadas múltiples áreas listas para ser intervenidas, pero el avance es lento frente a una base social que utiliza la ley para proteger un desorden que consideran su única fuente de ingresos.
La resolución de estos 80 amparos será determinante para el futuro estético y funcional de Acapulco. Mientras el municipio apuesta por esperar los tiempos de la justicia, la ciudadanía observa cómo el proyecto de reordenamiento camina en una cuerda floja, intentando equilibrar la aplicación de la norma con la tolerancia política hacia un sector que, ante la falta de empleos formales, ha hecho de la vía pública su propiedad privada, desafiando cualquier intento de modernización urbana.
