Lo que debía ser un proyecto insignia de salud para el estado de Guerrero se ha convertido en un escenario de crisis profunda que pone en riesgo la vida de los derechohabientes.
El nuevo Hospital Regional de Alta Especialidad (HRAE) del ISSSTE en Acapulco enfrenta una situación operativa crítica que, según denuncias internas y testimonios del personal médico, ha derivado en una capacidad resolutiva inferior a la del antiguo hospital y un preocupante incremento en el deceso de pacientes.
La precariedad de las instalaciones quedó al descubierto tras las recientes lluvias, las cuales provocaron inundaciones y filtraciones severas en áreas comunes y pasillos.
En diversos registros visuales se observa cómo el agua brota de las coladeras inundando los pisos del hospital, mientras el personal denuncia olores fétidos y la ausencia total de insumos básicos como jabón en los sanitarios, dejando equipos nuevos completamente inoperantes por falta de suministros esenciales.
En el ámbito médico, la situación se califica como crítica debido a la parálisis de los quirófanos. A pesar de contar con pacientes que requieren cirugías de urgencia, como colecistitis o colocación de catéteres, las intervenciones no se realizan por la falta de anestesiólogos y la omisión en la cobertura de vacaciones del personal.
Esta desorganización administrativa se extiende al área de urgencias, donde se reporta que la mayoría de los médicos asignados no se presentan a sus turnos, dejando la responsabilidad del servicio en un solo profesional de la salud.
Ante este panorama, el maestro Benjamín Sandoval Melo y otros denunciantes han señalado directamente la gestión de Martí Batres Guadarrama al frente del ISSSTE, acusándolo de ineficiencia y de fallar a los compromisos de salud de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
La denuncia enfatiza que la dirección ha cancelado el derecho constitucional de audiencia, ignorando las quejas de un hospital que actualmente se ve obligado a siniestrar equipos médicos dañados por variaciones de energía y filtraciones de agua.
Esta situación es descrita por los afectados como una traición al pueblo de Guerrero, donde la falta de una dirección eficaz ha convertido a una unidad de alta especialidad en un espacio de desorden institucional.Los trabajadores y familiares de los pacientes exigen una intervención inmediata de las autoridades federales para corregir las deficiencias administrativas y operativas que hoy mantienen al HRAE Acapulco sumido en el abandono y la negligencia médica.
