El activista por los derechos LGBTIQ+ y de las juventudes afromexicanas, Sael Silva Cisneros, quien además se desempeñaba como colaborador de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), fue asesinado la noche del pasado viernes 5 de junio en el municipio de Cuajinicuilapa, en la región de la Costa Chica de Guerrero. El ataque, perpetrado con armas de fuego, dejó también un saldo de tres personas heridas.
Los hechos ocurrieron cuando Silva Cisneros se encontraba conviviendo con un grupo de amistades afuera de un establecimiento de venta de cerveza (depósito).
De acuerdo con los primeros reportes, un grupo de civiles armados disparó contra el lugar; sin embargo, activistas y colectivos locales han manifestado su suspicacia en torno al móvil del crimen, señalando que, aunque se trató de una ráfaga hacia el establecimiento, Asael fue la única víctima mortal del atentado, lo que levanta sospechas sobre un posible ataque dirigido debido a su labor visible en el activismo.
Sael Silva se encontraba en Cuajinicuilapa cumpliendo con actividades ligadas a su labor profesional y social. Horas antes del homicidio, había impartido talleres dentro del seminario «Disidencias afromexicanas en Guerrero: historia, justicia y derechos», un espacio impulsado por el Centro de Estudios Constitucionales y Saberes Jurídicos de la SCJN celebrado en el teatro al aire libre del municipio.
A lo largo de su trayectoria, Silva Cisneros destacó por su perfil como joven universitario y profesionista de San Nicolás (municipio de reciente creación y de fuerte raíz afrodescendiente).
Su trabajo se centró en la interseccionalidad: articular la identidad negra, los derechos humanos y la visibilidad de las disidencias sexuales en una de las regiones con mayores rezagos históricos del país.
La noticia ha provocado una profunda consternación en los sectores civiles y gubernamentales. Colectivas como Afrocaracolas: Saberes itinerantes emitieron pronunciamientos enérgicos repudiando el acto: «Lamentamos profundamente el sensible fallecimiento de nuestro hermano y activista afromexicano Sael Silva Cisneros. Tu memoria será bandera de lucha de las juventudes afromexicanas.

Exigimos justicia con perspectiva de derechos humanos. ¡La vida de las personas negras sí importa!»
Asimismo, familiares y activistas del estado, como la defensora Aleida Alarcón, expresaron su dolor ante la pérdida de un perfil que calificaron como una «inspiración de palabra y acción» para su comunidad, destacando su inagotable pasión por instruirse y llevar el conocimiento de vuelta a su pueblo natal.
Organizaciones de la sociedad civil exigen a la Fiscalía General del Estado de Guerrero una investigación expedita, transparente y con perspectiva de derechos humanos e interseccional, que no descarte su orientación sexual ni su activa labor política y comunitaria como líneas de investigación.
