Con una afluencia que superó las expectativas oficiales, el secretario de Planeación y Desarrollo Económico, Ignacio Orbe López, declaró que el proyecto «Tianguis de Barrio» es una iniciativa que busca transformar la política social del municipio.
El funcionario explicó que el impacto positivo de esta estrategia se medirá bajo un nuevo enfoque de economía sostenible, dejando atrás el modelo paternalista de programas «a fondo perdido» que predominó durante años y que, a su juicio, terminaba diluyéndose sin generar un cambio real en la comunidad.
La medición del éxito de este tianguis, que se extiende por 400 metros desde la calle Ignacio López Rayón hasta el barrio de La Adobería, se centró en la capacidad de los ciudadanos para generar una economía circular.
Orbe López detalló que el objetivo es que las personas den una segunda vida a productos como ropa, electrodomésticos y juguetes, reduciendo la contaminación por consumo compulsivo y logrando que el modelo sea autosustentable a través del tiempo, dependiendo cada vez menos del presupuesto gubernamental.
En cuanto a la logística y el uso del espacio público, el secretario defendió la decisión de ocupar tres carriles de la vía para el comercio y la convivencia ciudadana.
Ante las inconformidades de algunos sectores por el cierre a vehículos, sostuvo que la tendencia internacional de las grandes ciudades es la peatonalización, recuperando el origen de las calles como senderos para las personas.
Para el funcionario, la reconstrucción del tejido social a través del diálogo vecinal tiene prioridad sobre el derecho a estacionar un vehículo, considerando que la diversidad de opiniones sobre el proyecto es una muestra de pluralidad democrática.
La respuesta de los habitantes de los barrios históricos ha sido contundente en términos de participación.
Aunque se tenía un registro inicial de 330 participantes, al inicio de la jornada se sumaron al menos 50 personas más, lo que reflejó interés por retomar la vida comunitaria en estas zonas tradicionales.
Este primer ejercicio, que requirió cinco meses de planeación y diseño, servirá como base para futuras intervenciones, proyectando ya una segunda edición para finales de junio o principios de julio en el Pozo de la Nación, bajo un esquema de organización más ágil de tres meses por proyecto, de acuerdo con Orbe López.
La actividad incluyó música con diyéi, Freestyle que convocó a las juventudes y personas adultas a escuchar rap improvisado con rimas y líricas en plazoleta de La Poza.
