Un violento ataque armado en contra de un grupo de universitarios y ciudadanos que realizaban una guardia en las inmediaciones de la Coordinación Zona Sur de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAGro) dejó un saldo trágico: varios heridos y una persona fallecida.
El incidente, ocurrido la noche de este domingo, marca un punto de inflexión en una crisis que llevaba gestándose durante los últimos siete días.
Los manifestantes se encontraban en el lugar cumpliendo una semana de movilización, exigiendo atención a una serie de demandas que, a pesar del tiempo transcurrido, habían sido ignoradas sistemáticamente por la administración central de la universidad.
Aunque el discurso institucional y las primeras narrativas oficiales buscan catalogar el hecho como un ataque perpetrado por agentes externos, el análisis de los hechos sugiere una realidad más compleja.
Fuentes cercanas al movimiento señalan que la violencia que hoy enluta a la comunidad universitaria tiene sus raíces en las profundas fracturas internas de la propia institución.
La falta de apertura al diálogo, la desatención a las demandas legítimas durante estos siete días de protesta y una gestión administrativa que ha sido cuestionada por su verticalidad, fueron el caldo de cultivo que dejó a los manifestantes en una situación de vulnerabilidad extrema.
Tras lo sucedido, el rector Javier Saldaña Almazán, cuya administración ha estado bajo el escrutinio público tras señalamientos de corrupción —recientemente reforzados por voces críticas como la del exgobernador Zeferino Torreblanca Galindo—, emitió un posicionamiento oficial condenando el ataque:
«Esta noche recibí la muy lamentable noticia de hechos violentos en contra de universitarios y personas que se encontraban en las afueras de la Coordinación Zona Sur, mismas que resultaron heridas y una de ellas lamentablemente perdió la vida.
Este es un hecho que nos duele como sociedad. Por ello, repruebo con contundencia los hechos ocurridos esta noche y pido a la Fiscalía General del Estado y a las autoridades competentes la investigación inmediata y el castigo a los responsables de este acto cobarde y artero.
A sus familias y seres queridos les envío mi total solidaridad y apoyo total. He instruido a mis funcionarios de la administración central apoyar en todo lo necesario, por mi parte estaré atento a todas y todos ustedes.
En la UAGro somos una institución que defiende el derecho a la libre manifestación y ratifica que su compromiso es con la educación, la formación libre, crítica y científica para alcanzar la paz. ¡Exigimos la indagatoria inmediata y efectiva contra los responsables!»
La exigencia del rector por una investigación inmediata choca con el escepticismo de diversos sectores universitarios, quienes recuerdan que esta no es la primera vez que la gestión de Saldaña Almazán es cuestionada por figuras políticas y miembros de la comunidad que han denunciado haber sido silenciados.
