En un encuentro ciudadano que congregó a decenas de personas jóvenes este sábado 16 de mayo a las 11:00 AM en el Hotel Hotsson SMart de Acapulco, el doctor Rogelio Ortega Martínez, profesor e investigador de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAGro) y aspirante a coordinar los trabajos de la Cuarta Transformación en la entidad para el proceso electoral de 2027, presentó una visión progresista centrada en la regulación de las drogas y la creación de oportunidades laborales dignas como los ejes fundamentales para construir la paz en el estado.
Acompañado por el legislador Jesús Irugami Perea Cruz, el exmandatario guerrerense enfatizó que el combate a la violencia no debe abordarse desde una perspectiva punitiva, sino a través de la salud pública, la educación y el rescate de los espacios comunes que la delincuencia organizada ha arrebatado a las comunidades.
Durante su discurso principal, Ortega Martínez argumentó con firmeza que los consumidores de sustancias prohibidas no deben ser considerados delincuentes, catalogando las adicciones como un problema de salud pública que requiere políticas de atención integral y no persecución legal.
El académico propuso transitar abiertamente hacia la regulación y el otorgamiento de licencias para la venta de sustancias como la cannabis —clasificada como droga blanda y con reconocidos usos terapéuticos— bajo el argumento de que el mercado ilegal actual despoja al Estado del control y enriquece a mafias sin certidumbre sobre los productos consumidos.
Asimismo, contrastó esta situación con el alcohol y el tabaco, los cuales, a pesar de ser sustancias altamente adictivas y nocivas, se encuentran regulados, pagan impuestos y están sujetos a normativas de salud.
El aspirante advirtió el enorme riesgo que corren los adolescentes en contextos de pobreza, quienes terminan siendo reclutados por el crimen organizado debido a la falta de alternativas y la proliferación de drogas callejeras que deshumanizan a la ciudadanía.

La asamblea contó con una activa participación de la juventud, cuyas representantes fijaron una postura crítica y exigente ante la clase política en el sentido de que las nuevas generaciones no acuden a estos eventos para ser simples seguidores o aplaudidores, sino protagonistas comprometidos con la toma de decisiones y el combate a la apatía social.
Entre las demandas entregadas formalmente a Ortega Martínez destacaron la urgencia de reestructurar y crear programas sociales orientados al sector juvenil, la apertura de escuelas de formación artística, la implementación de intercambios culturales, la entrega de becas para el nivel superior y la garantía de acceso a un mercado laboral competitivo.
Al recoger estas inquietudes, el exgobernador coincidió en que la principal incertidumbre de los jóvenes radica en la falta de empleos con salarios dignos, por lo que se comprometió a promover la inversión económica estatal para detonar las vocaciones productivas de la entidad, combinándolas con una oferta educativa moderna.
Por su parte, el diputado Jesús Irugami Perea Cruz respaldó la postura de atender las causas estructurales de la problemática social mediante el acercamiento del arte, la cultura y el deporte a los sectores más vulnerables.
No obstante, al ser cuestionado sobre las prioridades urgentes en el puerto de Acapulco, el legislador precisó que la regeneración del tejido social debe comenzar de forma obligatoria por un estricto orden administrativo interno dentro del gobierno local.
De acuerdo con Perea Cruz, la eficiencia administrativa se traducirá de manera inmediata en la mejora radical de los servicios públicos esenciales, tales como el desabasto de agua potable, el alumbrado de las calles para garantizar seguridad, el bacheo, la pavimentación y el desazolve del sistema de drenaje, elementos que consideró indispensables para devolver el bienestar a las colonias.
En el espacio de entrevistas posterior al acto, Rogelio Ortega abordó la coyuntura política rumbo a la definición interna de las candidaturas de Morena, la cual se formalizará tras la emisión de la convocatoria oficial el próximo 22 de junio.
Frente a los señalamientos de otros aspirantes como Alberto López Rosas sobre presuntos favoritismos de la dirigencia y la supuesta aplicación de encuestas sesgadas, tanto Ortega como Perea Cruz matizaron la situación aclarando que cualquier estudio demoscópico actual proviene de empresas externas particulares, ya que el partido no ha iniciado formalmente ese proceso.

El exgobernador hizo un llamado a la prudencia y recordó que, por su condición de abogado, López Rosas sabe que cualquier acusación de tal magnitud debe ser debidamente probada, instando a evitar confrontaciones estériles y a respetar los filtros de honestidad y elegibilidad legal que fije el movimiento para garantizar perfiles con «decencia» y sin vínculos con la delincuencia.
De igual forma, al referirse a las críticas del senador Félix Salgado Macedonio sobre la supuesta contaminación visual generada por las pintas de bardas de otros competidores, Ortega manifestó su respeto a todas las estrategias, ironizando que dinámicas como los eventos bajo el lema «Hay Toro» también constituyen esquemas de propaganda.
El académico subrayó que las orientaciones del partido prohíben estrictamente el dispendio económico ostentoso y el derroche en espectaculares, mas no las iniciativas populares voluntarias.
Al profundizar en las crisis de seguridad y de gobernabilidad, el profesor universitario analizó la dolorosa realidad que se vive en la región de Chilapa de Álvarez, donde el enconado enfrentamiento entre grupos antagónicos del crimen organizado, específicamente Los Ardillos y Los Tlacos, ha fracturado por completo la paz comunitaria.
Ortega Martínez lamentó profundamente el impacto humanitario de esta guerra por el control territorial, visibilizando de manera prioritaria el drama del desplazamiento forzado de cientos de personas indígenas, quienes se han visto obligadas a abandonar sus hogares, tierras y patrimonios para salvar sus vidas.
El aspirante señaló que este escenario de violencia extrema y despojo es el reflejo más crudo de por qué el modelo puramente policial ha fracasado, reiterando la urgencia de su propuesta de pacificación integral para arrancar las bases económicas y sociales a dichas organizaciones criminales.
Al profundizar en las crisis de liderazgo locales, el profesor universitario abordó de manera directa el panorama que envuelve al gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, señalando que la percepción ciudadana hacia el movimiento no tendría por qué verse afectada negativamente por este caso.
Ortega Martínez expuso un criterio de deslinde institucional al argumentar de forma categórica que los errores de carácter personal deben ser asumidos de manera individual por quien los comete, sin que sea válido arrastrar o comprometer la viabilidad de todo un proyecto político colectivo.
Bajo una perspectiva estructuralista, recalcó que en la construcción política el «todo» se compone de diversas partes, pero bajo una estricta jerarquía donde la parte siempre debe subordinarse al todo y nunca a la inversa.

El profesor universitario hizo una profunda reflexión sobre la memoria histórica de las luchas sociales en el sur de México, evocando el sacrificio del pueblo guerrerense en gestas como la Independencia con José María Morelos, la Revolución de Ayutla encabezada por Juan Álvarez y el movimiento zapatista.
En ese contexto de análisis histórico, rememoró los desafíos de su propio interinato al frente del estado, el cual asumió en un periodo de profunda crisis tras la tragedia de Iguala en 2014, que derivó en la muerte de seis personas y la desaparición forzada de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa.
Ortega utilizó dicho pasaje como analogía histórica para reforzar que, tal como ocurrió en el pasado con el impacto directo que sufrió el PRD por los nexos del entonces alcalde José Luis Abarca, las responsabilidades individuales de los gobernantes deben aislarse para salvaguardar el proyecto general de nación.
