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Día de muertos, tradición de vivos en Platanillo

  • Publishednoviembre 27, 2015

Día de muertos, tradición de vivos en Platanillo

DANIEL VARGAS

En México, el día de muertos es una celebración donde se mezclan elementos de la cultura prehispánica y de la religión católica, para que al mismo tiempo se recuerda a las personas queridas que ya se han ido, y se mantengan vivas las antiguas tradiciones. Dentro de éstas tradiciones se mezclan sentimientos, como lo son el dolor de perder a un ser querido, unidos al deseo de recordar detalles de su vida y a la diversión de la cultura mexicana que en su singular forma de ser, se ríe hasta de la muerte. Como todo buen mexicano, sabemos que festividad del día de los muertos se divide en dos partes, la primera el día de todos los santos celebrada el 1 de Noviembre y la del día de los muertos del día 2 de Noviembre.

Bien, ahora les hablaré sobre lo que se hace en algunas comunidades de nuestro bello municipio de Coyuca de Benítez, nuestro anfitrión fue la comunidad de Platanillo, claro, perteneciente a nuestro municipio: desde muy temprano, desde señoras, jóvenes y hasta niños, comienzan a elaborar sus ofrendas, pues desde poco antes de la 5:00 de la mañana, comienzan con el simbólico pan de muerto, donde los hornos, a esa hora, están a todo lo que dan, y no tienen descanso durante dos días.

Una noche antes, se levanta el tradicional altar, ha, pero no es un altar común, estos sagrarios son elaborados con material de la propia región, los hombres se encargan en días anteriores a buscar varas de otate, lo cual, se descaminan varias horas de la comunidad para ir cortarlas hasta la sierra, también aprovechan para cortar palmillas que harán ver todo con más vida, pero lo más difícil es hacer esas cadenas de flor de cempasúchil, aunque vale la pena hacerlas, pues dan mejor vista al retablo.

Después de toda esa labor, se llega el primer día del mes de noviembre, como habíamos dicho, el día de todos los santos (niños); mi mamá ese día me levanta muy temprano, como cada año hace que yo ofrende a los fieles difuntos. Bueno ya nuestro altar está listo, ahora mi madre me dice que debo exclamar a cada difunto conforme prenda cada vela, pues cada cerilla, representa la luz del camino de los fieles, y es por eso que se debe mencionar a cada ser perdido, para que siga teniendo luz en su vía.

Se llega el dos de noviembre, día de todos los muertos, en el pueblo parece que hay algún tipo de fiesta, pero solo se trata de ese día, veo muchas personas en la calle, cosa no muy común, al viento las campanas dan aviso de la llegada de todos los muertos. Mi madre, nuevamente me dice sobre mi labor de ese día, pues tengo que poner nuevas velas para los fieles grandes, prendo las velas y exclamo a cada ser perdido, entre ellos mi querida abuela, quien desde hace 15 años partió de nosotros, pues cada vez que exclamo su nombre, se viene a mi mente un sinfín de recuerdos de ella, que era muy devota da esta tradición.- Bien, mejor ya no recuerdo tanto, no quiero volver a llorar, mejor les termino de contar-. Ya pasa de las 9:20 de la mañana y el almuerzo de los fieles está listo, un rico mole de olla junto con tamales nejos o bien un caldo de gallina de rancho, y claro, no podría faltar lo que en vida fue de buen gusto para ellos, una botella de mezcal o simplemente una cerveza para el “bajón”.

Por lo regular, es lo más común en los altares. Ya después de comer y todo, la noche de ese día, salen jóvenes de todas las edades a exhibir sus diferentes atuendos de la ocasión, desde la entrada del pueblo pasan a cada miscelánea a pedir sus ofrendas, se juntan alrededor de unos 60 jóvenes, unos cargan tambores, otros trompetas anunciando a la gente que alisten sus ofrendas, y en caso de que no den nada se encargan de molestarlos. Al final de su recorrido los muchachos se reparten las ofrendas recolectadas, donde según uno de los organizadores dice que esta tradición la han llevado desde hace unos 6 años, solo lo hacen con el fin de divertir a la gente.

Para finalizar les cuento, después de todo de esa última noche de los muertos, como eso de las 11:00 de la noche, las velas que fueron ocupadas para dar luz a los seres que fueron esperados, ahora se sacan de las casas y se colocan en los rincones más obscuros de las calles, según dicen que en esos lugares inhóspitos, es donde están las animas solas, las que no tienen quien las esperen en esos días y la gente les ofrenda sus velas para que sigan su camino de luz. Al siguiente día las personas que esperaron a sus fieles, se dirigen desde muy temprano al panteón del pueblo, pues en su mayoría van a dejar flores de las que fueron ofrendadas a los difuntos, ya que ese único día es cuando el panteón cobra vida.

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