En Coyuca se puede debatir a buen nivel, plural y con respeto: Navarrete

El periodista está entre un historiador y un novelista, dice el autor de Perfiles

• “El periodismo se ha vuelto más peligroso en medida que los poderes económicos y políticos se han involucrado con fuerzas inconfesables para no perder sus privilegios o para ampliarlos”, expone en la presentación de su libro • Quien tiene el hábito de leer un periódico aprende algo diferente cada día, expresa

 

REDACCIÓN.

De los Perfiles que describe en su libro que marcaron su vida dejando honda huella en su existir, Octavio Navarrete Gorjón asumió que hay pocos oficios como el periodismo que pueden dar la satisfacción que da escribir historias, ciertas o imaginadas;  “algo tiene el periodista que está entre el historiador y el novelista”, y de paso desnudó su alma ante los asistentes al narrar el peso de la sombra de su padre Franco Navarrete en su formación.

Esto la noche del viernes 6 de noviembre pasado cuando el autor de Perfiles presentó su libro en el corazón de Coyuca, justamente en el barrio que lo vio nacer y crecer; Octavio Navarrete desbordó sus emociones hasta el llanto, cimbró a los asistentes con su testimonio, y construyó en un solo acto, una alternativa que abre las puertas a una nueva generación de coyuquenses al debate de buen nivel, plural y con respeto.

Antes de brindar su testimonio, el autor de Perfiles escuchó los comentarios de su libro por parte de Glenda Díaz Flores, quien con esplendida y emotiva narrativa arrancó los aplausos de la concurrencia al centrar su descripción en los perfiles de los coyuquenses que plasma el libro; después, el académico, Hugo Olea Camacho, ex alumno del escritor, se centra en el aporte académico del texto de marras, cerrando Isaac Flores Pineda, quien asume que Octavio Navarrete en cada uno de los perfiles del libro, va describiendo el suyo propio.

El acto fue conducido por Ossiel Pacheco, director de Costa Brava, y José Luis González, El Chocorrol, director del semanario capitalino No qué no?

Navarrete al iniciar consideró que la presentación de su libro en Coyuca de Benítez por su concurrencia bien puede considerarse un acto político académico, y asumió que al decidirse su realización en su municipio de origen los comentaristas deberían ser oriundos de esta tierra con quienes ha tenido una relación formativa, como es el caso de los periodistas Ossiel Pacheco, e Isaac Flores, su ex alumno del IIEPA-IMA, Hugo Olea Camacho, y Glenda Díaz, por tratarse de personas jóvenes.

“La primera lección de este encuentro es que en Coyuca de Benítez se puede tener un debate político de buen nivel, plural, respetuoso porque hay jóvenes que se están preocupando por su formación y los problemas del estado, de Coyuca o de la región no los ven con las antiparras, con los anteojos del pasado sino con los que da la academia, la formación exhaustiva de Hugo Olea, Isaac Flores, Ossiel Pacheco y de Glenda Díaz”, expuso.

Explicó que Perfiles es un texto nuevo integrado por artículos viejos; “es una antología de ensayos publicados a lo largo de mucho tiempo, pero el motivo esencial es tratar de ubicar en su contexto histórico, en la sociedad y el tiempo que les tocó vivir a personalidades que se han marchado para siempre, algunas de ellas, las conocí, y dejaron profunda huella en mi vida, de otros leí sus obras o supe de sus historias personales, también impactaron tanto en mi formación como si los hubiese conocido y compartido algunas de sus ideas esenciales”, detalló.

Dijo que el mensaje de su libro es claro porque la formación de un humano, su estilo y su moral es resultado de muchas y variadas influencias que vienen de horizontes disímbolos; asumió que en el periodismo como en la vida la gente debe formar su propio estilo, mismo que explícitamente o de forma subyacente siempre está marcado por la influencia del pasado como una impronta de la que nadie puede apartarse, incluso esa influencia adquiere la certidumbre de una profecía y recibe un nombre portentoso y grave.

“El destino de todos los hombres y mujeres que aparecen en esta antología fue glorioso porque sus vidas, sencillas o grandes marcaron una época de su entorno o de su actividad literaria, deportiva, política, o de su microrregión”, agregó.

Celebró la presencia de los liderazgos del SNRP, así como de periodistas de Chilpancingo y Acapulco, y de lo mejor de Coyuca de Benítez; tras realizar la introducción sobre su libro, dejó de largo los comentarios sobre su texto y aprovechó el foro para hablar sobre el oficio de escribir; citando al premio novel de literatura, Gabriel García Márquez, acuñó la frase que el periodismo es el mejor oficio del mundo, misma que “ha ido decantando, se ha popularizando hasta volverse un lugar común”.

Sin embargo, puntualizó que la afirmación del colombiano es cierta; “pocos oficios hay que pueden dar a quien lo realiza la satisfacción que nos da el escribir historias, pueden ser ciertas o imaginadas, si es lo segundo, nuestro oficio se entrelaza con la coreografía y la literatura, algo tiene el periodista está entre el historiador y el novelista, puede comenzar como reportero escribiendo notas para los diarios y las revistas, después de un tiempo siguiendo una disciplina espartana, esa nota se convierte en artículos cortos, crónicas, ensayos, memorias y novelas”, apuntó.

“En este bello oficio tenemos la enorme facilidad para captar la vida humana, aquí se nos paga por cultivarnos, por leer, aprender y estar atentos al curso de los acontecimientos de hoy, que se convierten en historia por la existencia ahora de las redes sociales, las obras gloriosas de esa vida, así como sus tragedias, sus desastres… las refleja el trabajo periodístico y las ubica en su contexto, quien tiene el hábito de leer un periódico aprende algo diferente cada día”, agregó.

Señaló que García Márquez no lo expresó en su frase, pero asumió que el periodismo siendo el oficio más bello del mundo al mismo tiempo es uno de los más peligrosos; “no necesita decirlo nadie, pero todos los días sabemos de agresiones a periodistas que van desde el hostigamiento hasta la agresión mortal; el oficio se ha vuelto más peligroso, en medida que los poderes económicos y políticos se han involucrado con fuerzas inconfesables para no perder sus privilegios o para ampliarlos”, reconoció.

Describió que a veces el periodismo también es un oficio triste, el reportero se esfuerza todo el día por ir a buscar y elaborar su nota, y cuando ya la tiene la edición cerró o el jefe de información consideró que el tema no era importante o la nota no llenaba los requisitos que debería tener; otras veces ocurre que la nota es buena, es pertinente y hay espacio para publicarla, pero antes de cerrar edición ocurre un acontecimiento grave o importante que la desplaza o expulsa de la revista, diario, programa radiofónico o televisivo.

Ejemplificó diciendo que ello ocurrió recientemente con el ametrallamiento de un bar al lado del cuál cenaba el gobernador electo Héctor Astudillo con su familia. “Ese hecho se produjo a las 10:30 de la noche, cuando los diarios están cerrando edición, desplazó a varias notas que tuvieron que desintegrarse para dar paso al grave acontecimiento que comentamos, todos esos avatares hacen que el periodismo sea un oficio de solitarios, hombres y mujeres que viven solos porque nadie quiere aceptar que el reportero estuvo todo el día en la calle buscando la nota, tenga que pasar una buena parte de la noche en las mesas de redacción puliendo su trabajo y haciendo otras notas de contexto o de color que enriquezcan la publicación”, narró.

“El periodismo es el oficio que presenta el más alto índice de divorcios, no es cosa de preocuparse porque tiene el más alto índice de casamientos, y bueno pues seguimos buscando y encontramos”, bromeó.

 

La personalidad de Franco Navarrete pesó en su formación

Antes de entrar a retratar su historia personal, Navarrete aclaró que abusaría de la confianza de los asistentes; con voz entrecortada, recordó que el 6 de noviembre de 1965 –hace 50 años- murió su padre Franco Navarrete, y su recuerdo tardó vivo mucho tiempo entre la gente, “algunos todavía se emocionan cuando escuchan su nombre, se cuentan anécdotas sabidas o desconocidas que forman parte de una leyenda que caló hondo en la microrregión que es el municipio de Coyuca de Benítez”.

“Más para bien que para mal la personalidad de mi padre pesó mucho en mi formación, habiendo quedado huérfano desde pequeño, muchos conocidos suyos o clientes guardaban de él un recuerdo de gratitud, la inmensa mayoría de los comentarios se debían al oficio de mi padre como litigante, a su fama pública de que nunca perdió un solo caso, yo sabía el secreto de su prestigio profesional: siempre escogía el lado de la justicia, si su supuesto cliente no estaba de ese lado, declinaba la petición de litigar o aceptaba la solicitud de la contraparte, no tenía problema alguno, no cobraba por su servicio”, recordó.

“Después de la muerte de mi padre, muchos de sus amigos y clientes me decían que lo extrañaban, hubo uno que cuando estaba perdiendo todos sus bienes me dijo con dolor si tu padre viviera no me hicieran esto”, agregó.

Por ello, Octavio decidió desde temprana edad jamás estudiar para abogado,  pues en esa profesión nunca hubiera superado a su padre; “el mejor abogado debe perder algunos juicios, como viven de su trabajo atienden a sus clientes sin prejuiciarse sobre si la justicia está de su lado o de la otra parte, es una especie de juicio hipocrático, como los médicos que deben atender al paciente independiente de banderías políticas, ideológicas o religiosas”, dijo.

Al regresar de Puebla –siguió narrando- lo buscaron algunos clientes de su padre pensando que se habría graduado en leyes, y no en economía, incluso comenzó a publicar sus ensayos en diarios y revistas y se encontró con la apabullante sombra de su padre; citó que el maestro Chema Alcaraz le decía: “cuando escucho tu voz en la radio me parece estar escuchando a tu padre, Alfonso Sonora se estaba bañando en el mar cuando escuchó mi voz y se fue al mitin enrollado en una toalla, y me dijo que había escuchado la voz de mi padre”.

 

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El acto de la presentación estuvo encabezado por el presidente Javier Escobar Parra, quien cerró con su intervención la presentación del libro, a la que asistió además el flamante subsecretario de Planeación del gobierno astudillista, Ramiro Ávila Morales, ex alcalde de Coyuca de Benítez, quien reapareció en la escena pública investido como funcionario estatal. En primera fila, estuvo acompañado del director de Fomento Educativo, Adrián Abad Vargas; el periodista Juan López García, el prestigiado médico Enrique Guinto Palacios, el ex diputado local, Víctor Salinas Salas, ex candidato del PRD a la alcaldía; y el regidor priísta, Silvestre Cuevas Ríos, y la regidora de Movimiento Ciudadano, Areli Cortés Guzmán.

Además de José Manuel Martínez García; de la cronista emérita, Graciela Guinto Palacios, el ex regidor panista Amador Hinojosa Rizo, y del secretario de Desarrollo Social municipal, Santiago Ocampo Flores. Así como del dirigente del SNRP, José Julio Vázquez, y el periodista, José Antonio Rivera, articulista de Costa Brava. También estuvieron la ex alcaldesa, Alba Ávila de los Santos, y el ex alcalde Jesús Chuchín Herrera Vélez.

Además hicieron presencia, el empresario ferretero, Silvestre Chivete Cuevas Cedeño, presidente de la asociación Amigos Coyuquenses, quien estuvo acompañado de otros distinguidos miembros, como el presidente del comité directivo municipal del tricolor, Gonzalo Escalante Téllez; y el comerciante Gaudencio Parra, así como el director de salud municipal, Rutilo Baldovino Torres; la oficial de la secretaria de finanzas estatal en Coyuca, Cibeles Iris Valle; el comisario municipal de El Espinalillo, Filiberto Diego Ríos; la ex diputada local, Dora Nelia Reséndiz Echeverría; y de la asociación civil Unidad, Progreso y Fuerza de Coyuca de Benítez, la profesora Ana Beatriz Ramírez, y el dirigente transportista Sebastián Ramírez Guinto.

Asimismo, el ex regidor Miguel Cerón Nieto, y el ex diputado local, Orlando Romero Romero; de la Unión de Pueblos (UP), Juan José Vargas; el presidente del consejo directivo local de la Cruz Roja Mexicana, Luis Antonio Berdeja Gallardo; la profesora, Samira de los Santos Gallardo, el director de la Secundaria Técnica 29, Juan Carmona Clemente; y el dirigente sindical de los maestros jubilados del municipio, Santos Ávila Piedra, acompañado de profesores retirados afiliados a su sección, en suma una mezcla plural de coyuquenses se dio cita a la presentación de Perfiles, un acto jamás imaginado apenas unos años atrás en nuestro municipio.

Terminada la presentación, el autor de Perfiles rubricó y realizó las dedicatorias a los libros adquiridos por los asistentes que hicieron fila para saludar y felicitarlo por su obra.