Guerrero, un estado con pasado Mesoamericano (Parte 1)

Por Víctor Manuel Hernández Pérez | Fotos: Archivo Jorge Nava e internet

A pesar de que actualmente la mayoría de los sitios arqueológicos de Guerrero no están abiertos al público por diversas razones (pandemia, falta de presupuesto para su operación, difícil acceso por su geografía) para conocer el patrimonio histórico guerrerense, la escasa investigación que caracterizaba la historia del estado sureño se ha incrementado con el paso de los años a través de nuevos enfoques arqueológicos y antropológicos interesados en dar a conocer los pueblos originarios y culturas del periodo mesoamericano o prehispánico que habitaron el actual territorio, cuyas evidencias han enriquecido su pasado arqueológico y su aportación a las antiguas civilizaciones indígenas de México.

De acuerdo con la revista especializada Arqueología Mexicana en su edición especial “Atlas del México Prehispánico” (2000), estudios arqueológicos han mostrado que en la época prehispánica, específicamente en el territorio que actualmente ocupa el estado sureño se desarrollaron diversas culturas con características propias que destacaron en Mesoamérica, área territorial que se dividía e 10 regiones: Occidente de México, Norte, Centro de México, Cuenca de México, Golfo de México, Guerrero, Oaxaca, Costa Sur, Maya y Centroamérica.

Con frecuencia se afirma que Guerrero es una de las regiones mesoamericanas menos estudiadas y menos conocidas, pero debido al intenso trabajo del Centro INAH Guerrero del Instituto Nacional de Antropología e Historia se han realizado proyectos de rescate y salvamento motivados por diversas obras de infraestructura e investigaciones que han derivado en importantes descubrimientos para la historia de México.

Cabe destacar que la etapa lítica II del periodo Cenolítico/Protoneolítico (7000-2500 a.C.), que abarca el largo proceso evolutivo de las sociedades de cazadores-recolectores de México, propició en algunas áreas mesoamericanas el desarrollo del conocimiento necesario para el cultivo de plantas con la adopción de la agricultura.

En el caso de Guerrero, en el Atlas del México Prehispánico se le ubica en el periodo Cenolítico Superior Tardío en la Costera del Pacífico, específicamente en Tecpan (municipio ubicado en la Costa Grande), Puerto Marqués (Acapulco) y la Cuenca del Balsas (región guerrerense Tierra Caliente), donde hay la posibilidad de que hayan surgido técnicas primitivas de agricultura por sus cualidades naturales y la presencia de ciertos tipos de maíz. De hecho, es probable que en la cuenca del Río Balsas se haya originado el cultivo de este grano que fue primordial para la alimentación de las futuras civilizaciones de Mesoamérica y que ahora se puede disfrutar a través del pozole, platillo típico guerrerense.

Durante el periodo Preclásico Temprano (2500 – 1200 a.C.) en el extenso litoral de la región que ahora ocupa el Estado de Guerrero, se descubrió que hubo un desarrollo de comunidades que explotaban sus abundantes recursos. Una de esas localidades es Puerto Marqués (ahora parte de Acapulco), donde se encontraron una de las evidencias de fabricación de cerámica más antiguas del área mesoamericana, que consisten en fragmentos de un tipo de acabado burdo denominado “Pox”, que han sido fechados mediante la técnica de carbono 14 en aproximadamente 2 mil 500 años antes de la era cristiana. También hay otra investigación, la de Charles F. Brush, quien encontró en Puerto Marqués la cerámica Pox, que fechó alrededor de 2 mil 300 a.C. Al parecer fue fabricada por grupos que vivían principalmente de la explotación de recursos marinos.

Por otra parte, de acuerdo a la monografía estatal “Guerrero, sur amate de mar y montaña” (1987), impresa por la Secretaría de Educación Pública del Gobierno del Estado de Guerrero, los primeros pobladores se asentaron hace más de 22 mil años en las sierras de las regiones Norte, Centro y La Montaña; y dejaron como testimonio de su vida diaria diversos objetos como las puntas de flecha, navajas, hachas, huesos tallados. También se han encontrado esqueletos humanos y huesos de animales en Zumpango del Río, Tlacotepec, Chichihualco y Ayahualulco, con una antigüedad de 30 a 15 mil años antes de Cristo.

Asimismo, el libro escolar “Guerrero. Historia y Geografía” del tercer grado de primaria –también impreso por la SEP–, describe de manera lúdica los paisajes idílicos que hace más de 40 mil años ocupaban lo que hoy es el Estado de Guerrero. A pesar de que no se sabe un periodo de tiempo exacto sobre los primeros pobladores en este territorio, hay investigaciones que aseguran que se encontraron testimonios de utensilios en las sierras de la región Norte, en colindancia con el Estado de Morelos. Además, en otras áreas de las regiones Centro y La Montaña, donde se encontraron cuevas.

En próximas entregas, se profundizará en los diversos grupos étnicos, pueblos originarios y civilizaciones mesoamericanas y prehispánicas que surgieron en el territorio que actualmente ocupa el Estado de Guerrero.