Con todas las libertades que pueda tener un colectivo o individuo para delinquir, así actuaron los “estudiantes” de Ayotzinapa en el Congreso del Estado para entrar y hacer destrozos en donde ellos quisieron.
Eran aproximadamente cien estudiantes que llegaron en varios camiones de empresas de transportes público, todos bajaron y se posesionaron de la entrada del estacionamiento del edificio, que después derribar la puerta entraron corriendo al interior del inmueble, exigen la aparición de los 43 estudiantes desaparecidos en Iguala el 26 y 27 de septiembre de 2014.
Las autoridades sabían que los alumnos se manifestarían en varios edificios públicos por la desaparición de 43 estudiantes en la ciudad de Iguala.
Sabían las autoridades que los estudiantes llevarían petardos y que iban en un plan nada amigable, con toda la intención de confrontar y de causar daños o destrozos en las diferentes sedes gubernamentales,
Pero de acuerdo a la postura del gobernador Héctor Astudillo Flores, no se protegió al Congreso para no generar confrontación con los estudiantes, para que nadie saliera herido, se tomó la decisión entre el gobierno y los integrantes de la Junta de Coordinación Política, no se protegió al Congreso, no protegieron al sede del Poder Legislativo, como si lo hicieron en Palacio de gobierno, dejaron que hicieran lo que quisieran, destrozos por doquier.
Sin que nadie los recibiera en la sede del Congreso, con puertas cerradas, que los estudiantes se encargaron de abrirlas con lujo de violencia, con una camioneta repartidora que anteriormente habían secuestrado, prácticamente tiraron el portón principal del estacionamiento, por donde entran los diputados con sus autos.
Mientras todos los estudiantes se introducían, no dejaban pasar a los reporteros, mientras introducían la camioneta hasta la puerta principal del edificio que también estaba cerrada, pero que tiraron con el mismo vehículo que posteriormente quemaron en la misma entrada, ellos disponían en ese momento, ellos eran los dueños de ese espacio público, ellos autorizaban quien entraba y en que momento al edificio
Mientras los reporteros no ingresaban, los estudiantes aprovecharon para destrozar los cajeros automáticos de diferentes sucursales bancarias que se encontraban dentro del edificio.
Los estudiantes se dividieron en grupos, unos quemaban colchones, otros la camioneta y otros se introducían a la planta baja del edificio para tirar y destrozar lo que estaba a su paso, otro grupo se ocupaba de lo mismo, destrozar lo que quedaba de la biblioteca, la cual también vandalizaron e incendiaron.
Vidrios, ventanales, sillas, computadoras, escritorios, puertas, portones, documentos, los cajeros automáticos, fotocopiadoras, todo material de oficina fue tirado, despedazado y quemado.
El humo denso que despedía la camioneta quemada se elevaba hasta decenas de metros, haciendo mas espectacular el incendio que transcurría con toda normalidad en las instalaciones del Congreso.
Afuera en la explanada otros normalistas rellenaron de cohetones un colchón, al cual también le prendieron fuego, pero que al explotar se elevó por los aires buscando carne humana la cual estuvo a punto de alcanzar entre los mismos estudiantes y reporteros que se arremolinaban buscando la nota, pero que alcanzaron a correr y escapar.
No hubo sorpresas, todo estaba planeado, no habría seguridad, no habría represalias, podían hacer lo que quisieran, sin preocuparse por alguien que les reclamara siquiera, menos que los confrontara.
Después cuando ya se habían retirado los estudiantes, llegaron los uniformados de seguridad pública y los bomberos que sofocaron el fuego y las autoridades ministeriales que se hicieron presentes para dar fe de los destrozos que por cierto pagarán los ciudadanos, con recursos públicos.
Derivado de los acontecimientos, el propio gobernador del estado y los diputados del Congreso, condenaron y lamentaron los hechos, se pronunciaron por el diálogo para resolver las controversias y también expresaron estar a favor de la justicia y el esclarecimiento de lo que pasó en Iguala con los estudiantes desaparecidos.
Pero eso no se termina, las protesta no terminan, seguirá mínimo con la misma intensidad hasta el 27 de septiembre pero que continuará quizás hasta saber qué pasó con los 43.



