Opinión

Cuatro fracasados y un caos

  • Publishedabril 11, 2015

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APUNTES DE UN VIEJO LÉPERO

En realidad las y los ciudadanos de Guerrero no tienen buenas opciones para elegir gobernador, ni tampoco buenos motivos. Hay de dos: o eligen a alguno de estos cuatro fracasados o de plano apoyan para que se anule la elección. Votar no vale la pena cuando no hay nada por qué votar.
Jeremías Marquines
Para los partidos políticos y sus candidatos, en Guerrero no pasó nada. Han comenzado sus campañas en busca del voto sin variar los viejos discursos y las aberrantes formas de hacer campaña. Hacen proselitismo a la vieja usanza, de la misma forma en que lo hicieron antes, en tiempo de bonanza: René Juárez, Zeferino Torreblanca y Ángel Aguirre, por citar lo más recientes ex gobernadores, andan por pueblos y pequeñas ciudades prometiendo becas como lo hace Luis Walton, de Movimiento Ciudadano; prometen proyectos productivos, fertilizante, como lo hace Beatriz Mojica; prometen orden, paz y seguridad como lo hace Jorge Peñaloza del PAN, y Héctor Astudillo del PRI, como si eso fuese sencillo. Prometen sin decir cómo le van hacer, prometen como si el asunto de Ayotzinapa fuera a terminar mágicamente en caso de ganar alguno de ellos la elección, prometen como si el estado estuviera nadando en dinero, como si no hubiese 19 mil plazas de maestro sin techo presupuestal, como si no hubiese narcotráfico en cada pueblo, como si no hubiesen graves problemas políticos con las policías comunitarias, prometen pero ninguno de ellos ha sido capaz de hacer nada por cambiar la actual situación de Guerrero desde sus anteriores cargos. Todos han sido parte del gobierno, han sido gobierno. ¿Por qué ahora dicen que todo va a ser diferente? ¿Por qué no lo hicieron siendo gobierno?
Ninguno de los aspirantes a gobernador de Guerrero tiene un plan realista, ninguno sabe cómo afrontar la crisis por la que pasa el estado. Ninguno tiene idea de qué hacer para solucionar la crisis de Ayotzinapa. Y no lo saben porque al menos, cuatro de los más importantes que aspiran ya estuvieron en el gobierno en el periodo de Ángel Aguirre, uno como alcalde, Luis Walton, otro dos como diputados locales, Peñaloza y Astudillo, y una como secretaria de Desarrollo Social, Mojica Morga. Ninguno hizo nada, ninguno hizo una acción trascendente por la que se le reconozca. Estos cuatro son unos fracasados como políticos y como servidores públicos.
En realidad las y los ciudadanos de Guerrero no tienen buenas opciones para elegir gobernador, ni tampoco buenos motivos. Hay de dos: o eligen a alguno de estos cuatro fracasados o de plano apoyan para que se anule la elección. Votar no vale la pena cuando no hay nada por qué votar.
Los cuatro principales candidatos a gobernador de Guerrero han criticado que el actual gobierno no ha hecho nada por solucionar la crisis de Ayotzinapa, la crisis de la CETEG. Han dicho que el gobernador interino no ha dialogado con los padres de los normalistas, con los profesores. Pero si en realidad no hubiese hecho nada, en este momento ninguno de ellos podría andar por el estado haciendo propuestas que no podrán cumplir. Ninguno podría hacer campaña. Entonces todos mienten. Algo tan delicado como negociar la paz no es para difundirlo por la tele o periódicos, el resultado de esas acciones sólo se percibe, y la percepción ahora es que el conflicto en Guerrero no tiene la misma intensidad que en meses pasados. Es decir, sí se ha hecho algo.
Lo que también se percibe es que los cuatro principales candidatos de los partidos a gobernar Guerrero no han entendido que la mentira es lo que más reprueban los ciudadanos. Por ejemplo: según reportes de prensa, a la candidata del PRD Beatriz Mojica, la cuidan guardaespaldas mujeres que andaban con Ángel Aguirre. Eso es algo evidente, los reporteros saben quiénes son esas mujeres, las han visto, las conocen. Pero Beatriz quiere pasarse de lista, y lo primero que dice cuando le preguntan sobre esas mujeres policías, es una estúpida mentira: “son mis amigas”, “me acompañan en mis actos”. Si son sus amigas y trabajan de guardaespaldas en el gobierno estatal, sólo significa dos cosas: que ya dejaron sus empleos o que han sido comisionadas para cuidarla. Cualquiera de los dos supuestos debe probarse. Pero aún si fuera cierto que la cuidan no hay por qué mentir, tan fácil como decir: “sí me cuidan”. ¿Qué tiene de malo que la cuiden? Pero en lugar de eso lo primero que le viene a la cabeza es mentir. Si con algo tan insignificante la candidata del PRD miente sin rubor, es de miedo pensar las mentiras que dirá cuando se trate del uso de los dineros públicos. Desde las campañas se define el tipo de gobernante que será ese candidato. Beatriz sólo reproduce las formas rancias de hacer política de los gobernantes con los que ha trabajado y su inclinación a mentir. Piensa que hacer política es mentir.
Los cuatro principales candidatos han dicho que hay mucha inseguridad, y que no se ha atendido. Eso ya lo saben los ciudadanos, lo que necesitan decir es cómo le van hacer para que eso termine. Uno dice que con más educación y empleo. Eso se oye bien, pero no dice cómo le va hacer para poner en orden al magisterio cetegista, para obligarlos a trabajar. Tampoco dice de qué tipo de empleos habla, quizá está pensando en empleos mal pagados como los que él tiene en sus gasolineras y negocios; empleos de 60 pesos diarios. De ese tipo de empleo de hambre está lleno Acapulco. Restaurantes y franquicias sólo pagan el mínimo, ni un peso más. Esos empleos no son opción, es mejor la calle, la informalidad, la delincuencia. Se gana más. Eso es real. Lo que deben decir es que, al menos, tratarán de empujar un acuerdo para buscar mejorar los salarios. El salario no alcanza a los trabajadores ni para los huevos.
Luis Walton no pudo hacer en Acapulco nada de lo que ahora anda proponiendo. Habla de una “comisión de la verdad” para el caso de Iguala como si fuera una gran revelación. Pobrecito, no se da cuenta que ya la Comisión Interamericana de Derechos Humanos la CIDH investiga el caso, y esa es la única “comisión de la verdad” que tiene la confianza de los padres, ninguna otra la tendrá. Entonces ¿cómo piensa hacer Walton para que los padres confíen en esa comisión patito que propone? Eso es lo que debe responder. Pero no consciente de su estupidez, ahora le acaba de agregar otra más producto de su desesperación y su poco crecimiento. Dice que esa “comisión de la verdad” también investigará la responsabilidad que tiene en el caso al ex gobernador Ángel Aguirre. Si Walton no pudo, no quiso y tuvo miedo de llevar a juicio a Manuel Añorve por robarse la mitad del presupuesto de Acapulco, ahora ¿cómo diablos piensa que puede investigar a Ángel Aguirre?
Walton ni siquiera pudo sacar a los ambulantes del Zócalo, ahí está invadido desde los tiempo de Manuel Añorve, es decir, lleva casi cinco años invadido el zócalo de Acapulco. Si no pudo con algo pequeño ¿entonces de qué manera piensa poner orden en Guerrero donde el crimen organizado domina la mayor parte de los municipios? Walton quiere hablar como si no fuera político. Miente. Desde hace años, cuando menos unos diez, ese ha sido su oficio, la grilla, la politiquería. Ahora quiere pasarse de listo con los ciudadanos y dice que “los políticos son corruptos”. Lo hace hablando en tercera persona para quedar fuera de esa clasificación. “Los políticos, esos otros, yo no”, dice. Pero en realidad, Luis Walton es un fracasado como político y como ex alcalde.
Beatriz Mojica, también habla de la inseguridad y del empleo. Lo dice de esta forma tan banal, tan sin sustento: “Hay que generar las condiciones de seguridad, es parte fundamental para la reactivación económica de Acapulco y de ‎Guerrero”. ¿Quién va a generar esas condiciones, la gente o el gobierno? Ese “hay que generar”, es una forma indirecta de hablar. Es una manera fraudulenta que se usa para evitar comprometerse, es decir, Beatriz Mojica evade decir en primera persona: “yo tengo esta propuesta para acometer la inseguridad”. Yo puedo hacerlo de esta manera”. Pero en lugar de asumir responsabilidad, evade, esquiva, evita, declina como ya lo han hecho todos los anteriores cuando se trata de seguridad. Lo que está dando a entender la candidata es que no tiene, no sabe, y creo que ni quiere meterse en las cosas de la inseguridad. Lástima porque esa es la principal demanda de los ciudadanos. Candidato que se comprometa, que propongo algo realista, sensato y creíble para atender la inseguridad, seguramente gana.
Cuando habla del turismo dice: “El turismo tiene que reactivarse, porque veo en Acapulco un enorme potencial”. Una frase desafortunada, porque el turismo por sí mismo no va a reactivarse nunca. Y eso de que ve en Acapulco un enorme potencial, ya lo han visto todos los que lo han saqueado antes. Esa no es la forma en que un candidato gana confianza, ni respeto. Hablar de esa manera tan ligera, tan sin sustento, es grosero. Es tratar de verle la cara a las y los ciudadanos. La candidata no está diciendo nada. Su discurso no tiene sustento, es trivial, general y no corresponde a los tiempos de crisis actuales. Beatriz Mojica habla de turismo como hablaron cuando fueron candidatos, René, Zeferino y Ángel Aguirre. Hoy los tiempos son otros, hoy Acapulco sigue cayendo en la mierda y no hay poder humano que lo detenga. Pedir que el turismo se reactive es absurdo, es torpe.
Lo mismo ocurre cuando habla del empleo, la economía. “Debemos fortalecer la economía interna para que los guerrerenses visiten Acapulco, además de mejorar la calidad de los servicios”. “Los restauranteros son generadores de empleos para los acapulqueños, por ello tendrán una gobernadora que trabaje de cerca con ustedes”. Un discurso muy ordinario, estereotipado, lugares comunes de la política. Un discurso que es mero formulismo, palabras para salir al paso cuando no se tiene ni puta idea de cómo se le va hacer para cambiar el caos que es Guerrero.
Por último, Beatriz Mojica “presentó” su declaración patrimonial. ¿Dónde la presentó, ante qué autoridad? ¿Qué instancia va a supervisar que lo que está presentando es todo lo que tiene? ¿Quién legitima lo que está presentando? Pues nadie. Hizo la presentación de unas cuantas cosas ante los medios de comunicación como un mero acto propagandístico. Sin rigor, sin credibilidad, sin supervisión. Una declaración patrimonial no es nada si no hay una autoridad investigadora que certifique que eso que se está diciendo es verdad, es real. El recurso de presentar informes de propiedades, ya no es creíble, a nadie convence. No sirve para generar credibilidad. Lo que Beatriz debe hacer para ganar confianza es hacer un deslinde público de su paso por el gobierno de Ángel Aguirre y pedir que se indague a fondo ese gobierno y las secuelas corruptas que dejó. Quizá eso la diferencie un poco. Si sigue por la ruta que le han trazado, Beatriz Mojica seguirá desgastándose con el paso de los días, su imagen no tiene sustento, no es realista, es un icono sin contexto y fácilmente atacable.
Ahora, en cuanto a la planilla de los candidatos del PRD, eso es repugnante. Allí van los pillos y vividores de siempre. En los primeros lugares de las candidaturas plurinominales van David Jiménez Rumbo, del Grupo Guerrero, anda escondiéndose, su presencia en los actos de la candidata mandaría un mensaje de corrupción y sinvergüenzada que no habría agua milagrosa que se lo quite. Otro más, Sebastián de la Rosa, socio de los Abarca y corresponsable del caso Iguala. Otro más, Víctor Aguirre, alcahuete del clan Ángel Aguirre, amigo de los Abarca, y así sigue esa lista infame. Candidatos vomitables, personajes que insultan a los guerrerenses, pero el PRD está orgulloso de ellos.
Ahora, Héctor Astudillo, candidato del PRI, no tiene remedio mientras no limpie su entorno. Acaba de decir algo para las frases más estúpidas de la política. Afirma que “es hora de ir contra la corrupción, es muy importante que hagamos todo lo necesario para que en Guerrero la corrupción no nos siga mermando y nos siga identificando”. Astudillo es otro mentiroso ruin. Afirmar que va contra la corrupción es autogolpearse. Allí junto a él, como parte de su equipo de campaña, tiene una lista de sinvergüenzas y corruptos que desde el ampro del poder y el presupuesto se hicieron de riqueza. Líderes transportistas, restauranteros y discotequeros como Escalona, dueños de propiedades, etc., etc. Están esperando volver porque piensan, desean continuar incrementando sus bienes a costa del gobierno.
Desde esta frase, Astudillo queda definido: es un simulador y un mentiroso ruin. No han aprendido la lección de no mentir, de no simular. No se puede combatir la corrupción siendo un mentiroso. No la combatió cuando fue alcalde dos veces. Nada en Astudillo es creíble. No puede hablar de seguridad y corrupción pues su partido es dueño del gobierno federal corrupto y omiso en seguridad. No puede decir que no será un gobernante nepotista porque ya lo fue todas las veces que fue alcalde de Chilpancingo. No puede decir que va a dar resultados porque no los dio todas las veces que fue alcalde de Chilpancingo. No puede decir que mejorará la economía, pues su gobierno tiene hundido al país en la mayor devaluación que se tenga memoria. El huevo cuesta 60, recuerden. No puede hablar de construir el orden y la paz, porque no ayudó a hacerlo siendo diputado federal. Como alcalde cerró los ojos ante el crecimiento del crimen organizado en Chilpancingo, en su periodo creció y se desarrolló el grupo criminal de los rojos. Héctor Astudillo es otro fracaso de la política. No tiene un plan, no sabe cómo y espera que desde el gobierno federal vengan a resolver los problemas de Guerrero. Héctor Astudillo le apuesta otra vez al centralismo, al entreguismo total al gobierno federal.
Hablar del candidato del PAN, de Jorge Camacho, es perder el tiempo. Sólo diré que su partido la cagó rotundamente. Lleva como candidato a alcalde a Zeferino Torreblanca, sospechoso de estar involucrado en el crimen de Armando Chavarría. No se ha aclarado ni cerrado ese caso, mientras, seguirá siendo sospechoso. También lleva a parte del clan zeferinista, puros vomitable, puro personaje ruin, ajenos a la realidad y al mundo que los rodea. Donoso, Gloria Sierra, Magaly Salinas, etc, etc, pura basura política. Pero no conforme con esa escoria, el PAN también quiere llevar a otros sospechosos de crímenes. La verdad, no valen la pena. Los candidatos del PAN son basura. “Con las manos arriba”, es el lema de la campaña de Peñalosa, una imagen muy clara para tanto delincuente que lleva el PAN como candidatos. Le seguimos a la otra.

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