En la antesala de la definición por la Coordinación de Defensa de la Cuarta Transformación en Guerrero para el 2027, la diputada local Guadalupe Eguiluz Bautista se declaró en absoluta calma y subrayó una crítica frente a quienes, en la urgencia del calendario electoral, han optado por el bombardeo de encuestas y la narrativa de victorias anticipadas.
Para la legisladora morenista, la política no es un ejercicio de ansiedad estadística sino de servicio social arraigado, una labor que asegura realizar desde hace cuatro décadas en su natal Tlalchapa, con o sin el respaldo de un cargo público, lo que le permite transitar este proceso con la «tranquilidad del mundo» mientras otros personajes intentan forzar una percepción de ventaja que, a su juicio, carece de sustento real ante un electorado que ya no se deja engañar.
Eguiluz Bautista es tajante al señalar que el panorama actual en Guerrero carece de un «piso parejo» a nivel local, una anomalía que no le preocupa mayormente debido a su confianza en la madurez política del pueblo guerrerense.
Sostuvo que Morena se mantiene como una fuerza política dominante que ganará la gubernatura y la mayoría legislativa en 2027, argumentando que el pueblo es lo suficientemente inteligente para identificar y neutralizar cualquier intento de ventaja indebida o «encuestitis».
Bajo la premisa de que «el pueblo no es tonto», la diputada sostiene que ni la «encuestitis» ni las estructuras cargadas hacia ciertos perfiles lograrán descarrilar la voluntad popular, pues confía plenamente en que Morena retendrá la gubernatura y la mayoría legislativa, tanto local como federal, gracias a la inercia del cambio de régimen iniciado en 2018.
Al ser cuestionada sobre su estrecho vínculo con el senador Félix Salgado Macedonio y las voces que la señalan como una pieza dentro de su tablero político, Eguiluz reivindica el afecto y la camaradería como valores innegociables que trascienden las coyunturas electorales.
Con una narrativa que evoca los años más duros de la izquierda guerrerense, recordó los tiempos de persecución, desalojos y presos políticos —incluida la detención de su esposo Martín Mora Aguirre—, momentos en los que el hoy senador fue un aliado fundamental.
Por ello, califica de inmadurez política las críticas por su cercanía con el «Toro», sentenciando que ninguna convocatoria o candado partidista podrá prohibirle el afecto hacia quien estuvo en las cadenas humanas frente a los antimotines.
Sobre sus aspiraciones personales de cara al 2027, Guadalupe Eguiluz se mantiene en la trinchera de la prudencia institucional. Asegura que no se moverá de la izquierda, lugar donde ha militado por 40 años, y que su participación en el proceso interno dependerá exclusivamente de los términos que dicte la convocatoria oficial.
Sin prisas por abandonar su curul, la legisladora precisó que solo solicitará licencia en caso de que decida inscribirse y cumpla con los requisitos estipulados, evitando así dar pasos en falso antes de conocer las reglas del juego que marcarán el destino de la transformación en el estado.
