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2016: año de retos, desafíos y dificultades

 

Apenas asoman los primeros minutos de este 2016 y los grandes retos, desafíos y dificultades que atraviesa este país y en particular el estado de Guerrero ahí están y la realidad cae como losa pesada sobre la inmensa mayoría de los mexicanos y guerrerenses que vivimos –ya casi acostumbrados- a padecer la pobreza, el temor y la inseguridad que se ha recrudecido en los últimos días sin que se alcance a vislumbrar una luz dentro del oscuro túnel en el que parece estamos inmersos.

Las primeras noticias que surgen este año son un mal presagio de lo que viene: nada halagueño pinta el panorama mexicano ante la estrepitosa caída del precio del petróleo mexicano, en su nivel histórico más bajo, y de cuyos ingresos depende la economía de este país y los presupuestos que se asignan a los distintos rubros del desarrollo.

Aunado a ello, la caída del peso mexicano ante el dólar nos indican estamos inmersos en una grave crisis económica que como siempre viene a repercutir en los mexicanos más pobres, al volverse más pobres, y en la clase media que ve perder sus posibilidades de consolidar su nivel de bienestar. Así de esta manera se ensancha la brecha entre ricos y pobres, y la desigualdad social sienta sus reales.

Así este 2016, no pinta nada promisorio para los mexicanos, peor aún para los guerrerenses que no solamente enfrentamos la merma de la economía sino a la terrible inseguridad que ha golpeado severamente el de por si exiguo desarrollo que teníamos al inhibir la llegada de inversiones, pero no solo eso sino que ha contribuido con el cierre de empresas y negocios en todos los rubros con la importante pérdida de empleos y fuente de ingresos de miles de guerrerenses.

¿O qué empresario vendrá a arriesgar su capital a un estado, como Guerrero, donde los asesinatos, secuestros y extorsiones están a la orden del día? No se requiere de una gran reflexión para darse cuenta que las noticias diarias sobre la violencia no son la mejor promoción para que el turismo –el motor de la economía local- venga a los destinos turísticos en los cuáles se sustenta la economía estatal.

La crisis, no solamente económica sino de sus instituciones, por la que atraviesa este país tiene en Guerrero, clasificado como la entidad más violenta del país, y a Acapulco, con el mayor número de homicidios dolosos, el mayor de los retos: el de recuperar el Estado de derecho, la paz y las regiones y ciudades hoy controladas por el crimen, y abatir sus niveles de pobreza y de impunidad que se padecen y mantienen postrados a los guerrerenses.

El miedo cunde en todos los estratos sociales, no hay sector alguno que no ha sido tocado por la criminalidad que parece estar ganando a toda una sociedad y han logrado robarnos nuestros espacios, vivir con temor, y zozobra. En esta descomposición social que parece corroer a todos, y el círculo vicioso del que parece no haber salida las instituciones públicas y el gobierno parecen más dispuestas a pactar con el crimen que ha combatirlo.

La grave omisión e inacción de las autoridades de los tres niveles de gobierno en el combate de este flagelo raya en la complicidad y hasta podría decirse en la colusión con la criminalidad; y es que no podría concebirse la situación que estamos viviendo sin esa simbiosis, mientras tanto, el hartazgo de los ciudadanos hacia sus instituciones crece día a día como ha quedado en manifiesto en el surgimiento de grupos de defensa ciudadanos que se organizan para enfrentar a la delincuencia.

Así es tal la descomposición que el estado avanza, todo parece indicar hacia una salida sin final.