CÍRCULOS VICIOSOS EDUCATIVOS EN UN PAÍS DE REPROBADOS

 

La generación 2011-2014 que egresó de la Escuela Secundaria Técnica número 29 Ethel Diego Guzmán llevó el nombre de su alumno Juan Francisco Díaz Santos, uno de los más destacados de su clase, y quien desafortunadamente falleciera el pasado 21 de abril en un accidente vial. Sus padres, Francisco Díaz González, y Apolinar Santos Bauzan,  encabezaron la ceremonia de clausura del ciclo escolar, ceremonia que se realizó el pasado martes 15 de julio en la explanada del plantel.

La generación 2011-2014 que egresó de la Escuela Secundaria Técnica número 29 Ethel Diego Guzmán llevó el nombre de su alumno Juan Francisco Díaz Santos, uno de los más destacados de su clase, y quien desafortunadamente falleciera el pasado 21 de abril en un accidente vial. Sus padres, Francisco Díaz González, y Apolinar Santos Bauzan, encabezaron la ceremonia de clausura del ciclo escolar, ceremonia que se realizó el pasado martes 15 de julio en la explanada del plantel.

Por: Boanerges Guinto Bernáldez y Yarely Leyva López

 

México vive desde hace más de dos generaciones una catástrofe silenciosa: su deterioro educativo. El sistema educativo se ha separado paulatinamente de las exigencias del desarrollo nacional. Ha dejado de ser un instrumento de igualdad y justicia. Los rasgos sobresalientes del diagnóstico y los estudios especializados subrayan el carácter dramático de la crisis educativa nacional.

Baja calidad: El aspecto más alarmante es el bajo rendimiento académico, que se refleja en las calificaciones de los alumnos en exámenes que los interrogan sobre contenidos de los planes de estudio que han cursado.

Ineficiencia escolar y social: Los índices de eficiencia terminal son bajos y su tendencia es decreciente. La baja eficiencia de la escuela primaria ha dado lugar a un rezago acumulado de 33 millones 403 mil adultos sin estudios primarios, de acuerdo con lo publicitado por el periódico El Universal. La ineficiencia escolar es preocupante en sí misma, pero lo es más porque esconde una ineficiencia social. Los servicios educativos que se ofrecen a los grupos más pobres de la sociedad son los de peor calidad y los niños provenientes de esos grupos registran los mayores índices de fracaso escolar.

Desarticulación educativa: Existe una desvinculación vertical y horizontal entre niveles y modalidades educativas. Existe un alto grado de centralización que favorece el burocratismo y corrupción e impide vincular la educación a las condiciones sociales y culturales.

Leyes excluyentes de la sociedad: Las leyes vigentes incluyendo el artículo 3º, no conceden participación ni hacen corresponsable a la sociedad en la tarea educativa.

Educación irrelevante: Causa y efecto de todo lo anterior es el problema crucial de la frecuente “irrelevancia” de los contenidos educativos para la vida práctica y el equipaje cultural de los alumnos, portadores de su propia experiencia familiar, comunitaria, regional.

Evaluación deficiente: No existen mecanismos de evaluación continua y rigurosa sobre sus resultados. Por lo mismo el sistema no produce información sistemática y adecuada para medir sus éxitos y fracasos.

El futuro inmediato, la matrícula: El sistema educativo crecerá a ritmos considerables más lentos que su tendencia histórica. Su capacidad de absorción del grupo de edad juvenil, entre 4 y 24 años, está disminuyendo. La demanda de la matrícula para el futuro inmediato acusa los síntomas de una transición cualitativa.

El futuro inmediato, oferta y demanda de profesores: El fenómeno de la carencia de profesores se presentará con igual o mayor intensidad en los ciclos de educación secundaria, media superior y superior. Persisten insuficiencias fundamentales: endeble formación de magisterio, actualización deficiente de sus conocimientos y mala supervisión.

El rezago: Es uno de los problemas centrales y más difíciles de la educación mexicana porque de persistir las políticas actuales, la capacidad de recuperar lo perdido no es muy alta.

Financiamiento y gasto: El gasto educativo nacional se destina hoy en recursos equivalentes al 5.3% del Producto Interno Bruto para año 2013, los recursos disponibles para la inversión y nuevos programas es considerablemente reducido.

Asignación presupuestal: Según la OCDE, el gasto de México por cada estudiante en educación primaria es de 2,111 dólares (27,231.9 pesos), cuando el promedio de la OCDE es de 6,741 dólares (86,958.9 pesos).

Por cada alumno en secundaria gasta 2,236 dólares (28,844.4 pesos), mientras el promedio de la OCDE es de 8,267 dólares (106,644.3 pesos).

Los estudiantes mexicanos de educación superior son los que obtienen más recursos, 6,971 dólares por alumno (89,925.9 pesos), contra el promedio de la OCDE de 12,907 dólares (166,500.3 pesos).

Revolución científica y educación formal: Las tradicionales formas de educación técnica fundada en especialidades rígidas, deben cambiar a favor de una educación general en la que todo el mundo conozca los principios que gobiernan el funcionamiento de máquinas y procesos tecnológicos completos.

Educación privada: Las escuelas privadas que cuentan con amplias instalaciones, métodos actualizados de enseñanza y plantas magisteriales de clara superioridad frente a la escuela pública, tienden a ser más que la regla de excepción.

Educación y empleo: Dada la heterogeneidad de los procesos productivos de nuestra economía, gran parte de la educación que pretende preparar para ellos es irrelevante. La subocupación y el desempleo acechan también a los egresados de instituciones de educación superior. Tampoco parece haber relación directa entre escolaridad y productividad.

El diagnóstico preliminar del Sistema Educativo Nacional, concluye en 5 desafíos fundamentales: El desafío de la equidad; El desafío de la calidad; El desafío del financiamiento; El desafío de la productividad, el empleo y la revolución científico-tecnológica, y; El desafío de la participación social.

Todo lo anterior configura los contornos de escándalo secreto, cuyos rasgos alarmantes no han salido del circuito de las autoridades, los trabajadores y los especialistas de la educación. La inseguridad pública o el problema de la deuda, los desastres educativos son graduales, discretos, indoloros, secretos. Pero a la vuelta de los años podemos ver y medir la magnitud de esa catástrofe silenciosa.