Ossiel Pacheco
Un torbellino que se suscitó la tarde del 12 de junio pasado arrancó el techo de uno de los restaurantes que forman parte del corredor turístico Río de Coyuca, recién inaugurado, y que estaba sin ser utilizado por su propietaria Eduarda Nogueda; y cuya cubierta arrojó sobre la avenida Israel Nogueda Otero.
Fue el restaurante seis dentro del corredor gastronómico del río Coyuca integrado por once locales armables, recién construidos con recursos de la Secretaría de Economía del gobierno federal, como parte del resarcimiento de los daños provocados por el paso de la tormenta Manuel, cuya creciente del río arrasó con los antiguos restaurantes ahí ubicados.
El arquitecto Héctor Salazar Mendoza, responsable de la construcción de los restaurantes, explicó que las estructuras son desmontables, tal como rige el principio establecido por la Conagua por tratarse de una zona de alto riesgo y para casos de contingencias pueda desarmarse con facilidad.
“El diseño se hizo para soportar eventos climáticos y sísmicos, es difícil que colapse, además por tratarse de una estructura abierta, el viento puede circular con facilidad, fluye sin ninguna resistencia, pero ese día se presentó un fenómeno atípico”, amplió.
Sustentado en el dictamen de Protección Civil, detalló que alrededor de las 3 de la tarde del 12 de junio pasado se generó un fenómeno climático generado por aire caliente del vapor emanado de las aguas del río que se condensó y mezcló con aire frio suscitándose un mini tornado que comenzó a desplazarse pasando por el restaurante seis generando un efecto de licuadora y por la fuerza de la succión el aire circuló hacia arriba arrancando la cubierta, misma que cayó sobre la calle.
“Al presentarse el fenómeno la estructura desmontable la sacó como si fuera papalote, porque está soportada en tubo sobre tubo, la hizo vibrar toda la estructura y succionó los tubos de anclaje los saco unos 40 centímetros y por la gravedad se fue al piso, se viene del lado la cubierta en la calle, todo el restaurante quedó bien solo sufrió daño la cubierta”, precisó.
Tras el incidente, Salazar ofreció a la propietaria Eduarda Nogueda rehabilitar el restaurante dañado en su techo y a ensamblar nuevamente todas las partes del local, pero además derivado del torbellino que se suscitó en la rivera replantearon el esquema de fijar las estructuras y atornillar las cubiertas de los onces establecimientos por si llega a ocurrir otro fenómeno similar.
Recién concluidos los once restaurantes del corredor turístico río de Coyuca en enero pasado, fueron inaugurados en marzo pasado, y el gobierno alista la segunda etapa del proyecto que consiste en brindar promoción turística, y una tercera, en capacitar a dueños y personal que labora en ellos con miras a mejorar la atención que se brinda a los visitantes

