2015: lucha de facciones del PRI por el poder

 

 

El 2015 quedará marcado por la lucha de facciones del PRI por el poder municipal; así se ha ido configurando el escenario electoral actual. Una vez definido el abanderado oficial del tricolor, Javier Escobar Parra, se envía el mensaje de la apuesta de ese partido por dar continuidad al gobierno de Ramiro Ávila Morales, quien logró colocar a su delfín en la sucesión, pese al encono que generaría la decisión de las otras facciones antagónicas al primer edil desde hace ya una década que han disputado el control de ese instituto político.
La definición sin duda tuvo que ser avalada por el candidato del PRI-PVEM a gobernador, Héctor Astudillo Flores, quien optó por fortalecer su campaña en este municipio apostando por la estructura del gobierno ramirista que si bien no ha estado exenta de conflictos, está valorada en términos positivos por la mayoría de los ciudadanos por la gestión extraordinaria y sin precedentes de recursos para obras de infraestructura deportiva, agua potable, drenaje, pavimentación de calles, y rescate de espacios para el esparcimiento.
Sin embargo, las reacciones en contra de Escobar no se hicieron esperar por parte de los betinistas que apuestan a la reelección del ex alcalde Alberto de los Santos Díaz, quien volcó a sus simpatizantes a la calle para impugnar la decisión del PRI de postular al delfín de Ávila Morales, de quien esperaba la reciprocidad de su antiguo aliado para alcanzar la nominación, pero sus cálculos fallaron, y ahora está en la búsqueda del cobijo de otro partido, quizás el PVEM para estar en la boleta del primer domingo de junio próximo sin romper lanzas con Astudillo Flores, quien se perfila a ganar la gubernatura por la división de la izquierda guerrerense, y el caso Iguala, que pegó en la credibilidad del PRD.
El quiebre en las filas priístas por la salida de Alberto de los Santos infiere un cobro de facturas entre aliados internos que han compartido el control del PRI coyuquense en la última década, en la que no han dejado pasar a Alfredo Hernández Bravo, cabeza de otra facción del tricolor, quien es otro damnificado de la contienda interna, pero sobre todo de la línea que ha marcado el PRI a favor de la dupla De los Santos-Ramiro Ávila que han interactuado para estar en primera fila en las candidaturas o colocar a sus cercanos en puestos de representación popular.
Hernández en los últimos 10 años, no ha podido arribar a la candidatura que ha buscado afanosamente desde 2005; y ahora al igual que Betin de los Santos apuestan a descarrilar el registro de Escobar Parra protagonizando la movilización de sus simpatizantes. Si nos remontamos al 2002, el PRI sostuvo la candidatura de Ávila Morales, pese a las marchas y toma de las oficinas de ese partido por parte de los seguidores de los entonces precandidatos, Miguel Ángel Guzmán Contreras, -respaldado por el entonces alcalde Julio César Diego Galeana-, y de Alberto de los Santos, quienes buscaron infructuosamente cambiar la decisión. Lo que siguió fue la primera debacle del PRI en Coyuca de Benítez.
Incluso al cierre de esta edición, estas mismas facciones priístas, más la del ex alcalde y empresario constructor Diego Galeana, antagónico con Ávila Morales desde esa elección de 2002, estarían consolidando un bloque en contra de Escobar, y postular una candidatura a la alcaldía por el PVEM.
La utópica unidad priísta se hizo añicos apenas anunciada la candidatura de Escobar, quien en su acto de legitimación estuvo arropado básicamente por los ramiristas, y ahora buscan afanosamente la unidad para refrendar el triunfo, incluso alianzas con grupos de otros partidos políticos, como el PRD, que pudieran desprenderse tras la postulación del diputado local con licencia, Víctor Salinas Salas, otrora priísta, y que abandera otra facción del charrismo sindical de ese partido que al no darle la oportunidad de la participación dejo sus filas, y ha buscado por tercera ocasión su postulación por el partido del sol azteca.
La lucha por el poder de las facciones del PRI se extiende más allá de las filas de ese partido, y ha contagiado a los otros; el PAN tiene la mira puesta en postular a la ex Primera Dama, Rosy Lugardo Luna, esposa del ex alcalde priísta, José Luis de la Cruz Reséndiz, y en la diputación local por el distrito 8, lleva a Arturo Ríos Morales, ex priísta del grupo de Diego Galeana. Ni el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) se salvó de la fiebre tricolor, al postular a la alcaldía al Juez de Paz, Dante Ríos Velasco, un novel en la política, pero con ADN tricolor. Su padre, fue regidor y líder municipal de este partido, Rosendo Chendo Ríos descendiente del dirigente coprero, Don Candelario Ríos.
Así, lo que se avecina para este domingo 7 de junio, -cuando habrán de elegirse gobernador, presidentes municipales, diputados federales y locales- es la disputa de las facciones del tricolor por el control del gobierno municipal. Los ciudadanos tendrán nueve candidaturas para elegir, y no tendrán mayores opciones, pero uno de ellos sin duda gobernará en el trienio 2015-2018.