•Exigen comunicadores del país justicia por crimen de fundador de RíoDoce en Culiacán
• La destacada conductora demandó al Estado seguridad y castigo a autores del homicidio que debe sacudir y significar para el gremio y la sociedad
Ossiel Pacheco, enviado. Ciudad de México.
“No al silencio, no a la autocensura, no al miedo, aquí juntos debemos darnos valor, para seguir informando, reportando, investigando, denunciando, opinando, para decir y decir”, instó Carmen Aristegui a periodistas de la Ciudad de México que se congregaron en la Secretaria de Gobernación federal para protestar por el asesinato del corresponsal de la Jornada en Sinaloa, Javier Valdez Cárdenas, cofundador del semanario RíoDoce.
Aristegui al intervenir en la protesta, exigió un Estado que cumpla con su principal obligación de brindar seguridad, pues el Estado el responsable de la seguridad, de que ocurran estas cosas y queden en la impunidad, “es al Estado al que hay que exigir, ese Estado que se tambalea, ese Estado cooptado, ineficiente, metido por la delincuencia, a ese Estado al que debemos reclamar por la muerte de Javier Valdez”.
A Bucareli llegaron cientos de periodistas de la ciudad de México la tarde noche del martes 16 de mayo pasado para protestar por el homicidio de Valdez Cárdenas, ocurrido un día antes a plena luz del día en su natal Culiacán, Sinaloa crimen que consternó y conmocionó al gremio periodístico del país y desató protestas de comunicadores en distintos estados.
Con veladoras y fotografías de los periodistas asesinados en 2017, mismas que fueron proyectadas en las paredes de la Segob, a donde llegó el actor Diego Luna para solidarizarse con los periodistas del país por el asesinado de Valdez. Durante la mañana de ese día, hicieron lo propio en el Ángel de la Independencia en la avenida Paseo de la Reforma.
Aristegui dijo que estaban ahí los periodistas en memoria de Javier Valdez, de Miroslava Breach y de Regina Díaz y de más de cien periodistas que han muerto asesinados en un lustro y han quedado en la impunidad todas esas muertes. “Los periodistas estamos aquí para decirle al gobierno que ya basta, el asesinato de un hombre como Javier Valdez nos ha cimbrado a todos porque era un gran periodista, un hombre excepcional, que como pocos logró darle rostro, nombre, apellido, entraña a las víctimas del narcotráfico y del crimen organizado”, reconoció.
Recordó que Valdez no solamente narraba las batallas de los malos contra los malos sino daba voz y entendía lo que pasaba con los morros, los huérfanos, las misses, las viudas y aquellos que estaban adentro y afuera de esta tragedia que se llama México. “Javier Valdez Cárdenas, un hombre entrañable, querido, referencia obligada para quienes hacíamos el intento de acercarnos a la realidad de Sinaloa, para quienes tuvimos la enorme fortuna de hablar con él, de platicar de sus libros, de seguir de cerca el trabajo de RíoDoce, de sus crónicas, de sus bromas y su manera de ser… nos ha cimbrado, nos ha tocado profundo este asesinato cobarde y cruel”, expresó.
Dejo en claro que no hay lugar a dudas y tal como lo publicó el semanario RíoDoce en su editorial el asesinato de Valdez es producto de trabajo periodístico que realizó. “Y que lo escuche Gobernación, y lo escuche Peña Nieto, y que lo escuche el procurador y que lo escuche quien lo quiera escuchar en este país y fuera de él, este asesinato es un asesinato producto del trabajo de Javier, respuesta al trabajo de Javier, respuesta criminal a lo que Javier ha hecho e hizo a lo largo de su vida”, argumentó.
“El Editorial de RíoDoce no permite la duda, aquí hay una acción criminal, donde no queda clara la frontera, quien es quien hoy en Sinaloa, quien es quien hoy en el país, quienes son los delincuentes y quienes son el gobierno, quienes son la autoridad y quienes mandan en serio, Javier y su equipo, los periodistas que dieron la vida en diferentes partes de la república, fue porque trataban de decir a sus lectores, radioescuchas lo que pasa en este país”, indicó.
Carmen Aristegui señaló que el crimen de Valdez Cárdenas se convierte en un caso emblemático y debe significar muchas cosas para el gremio periodístico porque al igual que el resto de los periodistas que ha perdido la vida en este camino, “deben significar un motor para nosotros, no al silencio, no a la autocensura, no al miedo, aquí juntos debemos darnos valor, para seguir informando, reportando, investigando, denunciando, opinando, para decir y decir”.
Consideró que esta muerte debe significar un incentivo y un aliciente, pero no para “meternos debajo de la cama”; insistió en marcar el significado de las muertes de estos periodistas, “sacudan”, no solamente al gremio sino a la sociedad y llamó a los comunicadores a convencer a los ciudadanos sobre la importancia de los periodistas y que la muerte de cada uno de ellos, “es la muerte misma de la sociedad, de nuestras libertades, es la muerte de un intento de democracia y de vivir en armonía”.
“La muerte de un periodista debe ser entendida por una sociedad, que parece no está aquí, pero debe estar, una sociedad que debe entender y salir del pasmo, que sí no hay quien informe y quien cuente la verdad, lo que ocurre, esta sociedad no puede ser, es por Javier, por su memoria, por las muertes que hoy nos tienen aquí, exigimos justicia y no podemos permitir una declaración hueca más, una fiscalía especial más que solamente engorda el presupuesto”, exigió.
Criticó la falta de mecanismos que brinden seguridad a los periodistas y preguntó si es necesario vengan de afuera a ayudar y a sacudir a las instancias de justicia que no operan más, y llamó a buscar todas las maneras para que los asesinatos de hombres y mujeres periodistas y no periodistas en este país no queden en esta brutal impunidad.
“Hoy el retrato de México tiene cara de periodista asesinado, a la memoria de Javier un abrazo para todos”, finalizó.
La protesta del gremio periodístico provocó que un día después, -el miércoles 17 de mayo- a convocatoria del presidente Enrique Peña Nieto los gobernadores fueron citados a Los Pinos, donde acordaron fortalecer la estructura y los recursos asignados al mecanismo de protección a personas que se dedican a la defensa de los derechos humanos y periodistas; así como establecer un esquema nacional de coordinación con la entidades federativas y un protocolo de operación para hacer frente y reducir las situaciones de riesgo de los periodistas y defensores de los derechos humanos.
Asimismo, acordaron fortalecer la fiscalía especial para la atención de los delitos cometidos en contra de la libertad de expresión (Feadle) a través de más personal y más capacitación; revisión e impulso permanente a las investigaciones en proceso; coordinación entre las autoridades locales y federales para garantizar la inmediata atención a los delitos; apoyo a las autoridades locales y protocolos homologados a nivel nacional.
Durante el acto, periodistas protestaron frente al presidente Peña Nieto cuando pidió guardar un minuto de silencio en memoria de la muerte de Valdez Cárdenas. Con gritos de justicia y no más discursos, que surgieron del área donde ubicaron a los comunicadores que cubrían el anuncio presidencial.

