“En La Felicidad se vive la peor desgracia jamás vivida”
• Hace dos años la roya arrasó con 90% de sus cafetales y se quedaron sin sustento
• “Esto nos ha traído mucha pobreza, y sufrimiento para nuestros hijos, no tenemos para mantenerlos”, dice el cafeticultor Crisanto Hernández
Ossiel Pacheco
“Estamos viviendo la peor desgracia vivida dentro de la comunidad”, describe así el comisario de La Felicidad de los Rosales, Jesús Martínez Gómez la tragedia que viven sus 500 habitantes desde hace dos años cuando cayó la plaga de la roya, y arrasó con el 90 por ciento de las plantaciones de café del cuál dependía la economía de esa localidad y el sustento de las familias que ahí habitan.
Desde hace dos años a la fecha, el panorama es desolador para los productores de café que no han podido levantarse y tampoco han recibido ayuda oficial para la renovación sus plantas de café. La roya provocó la caída de la producción de café a su mínima expresión y ahora se han visto obligados a salir de la comunidad para buscar el sustento familiar. El aromático escasea por estos días en La Felicidad de los Rosales.
Martínez Gómez, quien además de ser comisario municipal es productor de café, de entrada asumió que están viviendo la peor desgracia jamás vivida en esa comunidad, pues traer “caer esa enfermedad” que mató los cafetales se quedaron sin recursos, pues el café representa lo más fuerte que tenían para llevar el sustento a sus familias, y ahora carecen de ingresos.
“De ahí nos sosteníamos, pero últimamente se ha terminado todo, no contamos con producto no hay, se terminó todo, las plantas la mayor parte de secó, parte quedó viva, no hay cosecha, ni se cuenta como antes y ahora necesitamos un buen recurso para renovar los cafetales, no es tan fácil nosotros como productores vemos que para renovar nuestros cafetales necesitamos del apoyo del gobierno o de un préstamo que nos dieran para volver a renovar los productos”, demandó.
Estimó que los 500 habitantes de la comunidad están afectados por la plaga que cayó a sus cafetales y ahora todos “estamos sufriendo esa recaída del producto porque era el sustento de la familia”.
Insistió en marcar que están resistiendo porque el café era el sostén de la economía de la comunidad, incluso para quien no tiene tierras dedicadas a este cultivo en lugar de ir a buscar trabajo a otro lado entre los mismos productores encontraba empleo durante la temporada de cosecha para cortar en extensiones grandes; “ahí le daban chamba para las personas que no tienen huertas de café de ahí se sostenía e iba alcanzando para todos”, agregó.
“No se ha logrado subsanar la situación porque no se tiene el recurso para volver a rehacer todos los cafetales, hemos recibido una ayuda mínima, que es poca, no solucionamos el problema, con 2 mil o 3 mil pesos que nos den como apoyo no soluciona uno el problema que hay, estamos requiriendo un buen recurso para nosotros poder limpiar, renovar y sembrar, sale un costo pesado, estamos hablando de unos 30 a 40 mil pesos por productor para rehacer los cafetales”, detalló.
Explicó que como productor conocen la asistencia del producto y previó si comienza a rehacer sus cafetales haciendo una buena siembra en tres años estarían produciendo de nuevo, pero al momento no han comenzado este proceso por falta de ayuda oficial.
“En esta situación que nos ha golpeado esté mal que nos llegó, mucha gente se ha ido afuera de la comunidad para poder sobrevivir porque del maíz no nos ha dado resultado, porque está un tanto barato, y es mucho desgaste de la familia”, afirmó.
El comisario municipal dio cuenta que toda la región cafetalera de los municipios de Coyuca de Benítez y de Atoyac de Álvarez es la misma situación que prevalece desde hace dos años cuando cayó la roya.
“La situación es completamente critica, la mera verdad apoyos directos para solucionar el problema no hemos tenido, y pienso no lo vamos a tener ya llevamos dos años, necesitamos de un buen recurso para solucionar este problema, el gobierno si quiere lo puede hacer, pero como estamos muy marginados, lejos se nos hace muy difícil para nosotros solicitar la ayuda”, asumió.
Consideró que una buena ayuda podría ser sí llegaran a ofrecer dinero prestado para rehacer sus capitales y les den la facilidad de pago poco a poco conforme vaya obteniendo el producto, “pienso que a la mejor nos convendría, en unos dos años renovamos nuestros cafetales, se nos hace difícil, ahora nos hemos visto en la necesidad de sembrar maíz y frijol, todo tipo de productos para ir solventando un poco el gasto de nuestras familias”.
“Atravesamos una crisis difícil”
Por su parte, Crisanto Hernández Lozano, otro productor de café de La Felicidad, en ese mismo tenor, consideró que atraviesan una crisis difícil desde hace dos años las huertas de café estaban funcionando, la gente de ahí se mantenía, y a partir de esos meses ya no alcanzaron a producir; “se nos vino abajo el producto a causa de la roya, nos dio un ataque muy fuerte, devastó todas las plantas, éramos cien productores de café, desgraciadamente nos arrebató todas las plantas”, agregó.
Dio a cuenta que ni el 10 por ciento de las plantaciones de café se mantuvo al caer la plaga, ni los productores que hicieron el esfuerzo de mantener las huertas se vieron obligados a trozarlas, y ahora vendrá un esfuerzo de 3 años para recuperar los cafetales sin tener producción. “Significa desgaste para nosotros, hay que meterle de nuestra bolsa, no tenemos apoyo de nada si solamente pensamos en nuestro futuro hay que meterle de nuestra bolsa”, expresó.
Explicó que ahora deben limpiar sus huertas y mantener las reservas que hicieron; en su caso tenía 8 hectáreas cultivadas de café, alcanzó a trozar 3 hectáreas porque no le alcanzó el bolsillo para mantener la plantación. “La mayoría murió, las familias estamos sufriendo la desgracia, no hay de dónde, estamos en el abandono, queremos echarle ganas a la producción de café, necesitamos apoyo del gobierno para mantener la reserva que tenemos, estamos metiendo de nuestra bolsa para tener limpia los cafetales de esa enfermedad tan fea que nos cayó, nunca había pasado nada”, remarcó.
El cafeticultor recordó que las plantas de café criollo tienen 50 años, mismas que plantó su padre y nunca había aparecido la roya una plaga de esta magnitud, “que hasta hoy nos atacó muy fuerte, está muy critica la situación, necesitamos apoyo del gobierno, está muy critica la situación por acá”, clamó.
Tras la muerte de sus plantaciones de café ahora se dedican a sembrar maíz, y quien tenga la posibilidad de recuperar sus huertas serán tres años “de sufrimiento” para comenzar a cosechar de nuevo. “Esto nos ha traído mucha pobreza para nosotros, y sufrimiento para nuestros hijos, no tenemos para mantener a nuestros hijos, tenemos que luchar para vender un poco de maíz, pero no nos alcanza”, declaró.
“Queremos ayuda del gobierno, asesoría también, que nos vengan a ayudar a rehacer nuestras plantaciones, todo el estado de Guerrero, está afectado con esta plaga, es una mancha amarillita que se coloca en la hoja, poco a poco va desarrollándose y cuando se desarrolla tumba toda la hoja y queda la pura vara del café, a la vuelta del año quiso retoñar, pero desgraciadamente la mayoría murió, antes que la enfermedad remate la plantación es necesario cortarla porque si no el retoñito que va saliendo ya lleva la enfermedad”, finalizó.

