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Cisma en el PRD: se va Cuauhtémoc Cárdenas

Cisma en el PRD: se va Cuauhtémoc Cárdenas
  • Publishednoviembre 26, 2014

 

FOTOS: ARCHIVO / COSTA BRAVA.

Cuauhtémoc Cárdenas Solorzano renunció a su militancia al PRD, que fundó en mayo de 1989, tras encabezar la candidatura presidencial del Frente Nacional Democrático (FND) en 1988, en unas de las elecciones más cuestionadas en la historia reciente de nuestro país. Con la salida del cardenismo, sin duda, provocará un cisma al interior de las filas del perredismo.

Su salida de veía venir, luego de que el pasado 17 de noviembre, en una carta dirigida al Consejo Nacional pidió la renuncia del presidente del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PRD, Carlos Navarrete Ruiz, y de todo los miembros de la dirigencia, por considerar tomaron decisiones equivocadas en el caso de la matanza de Iguala, y la desaparición de 43 normalistas, que provocó la mayor crisis al interior de ese partido, que postuló al ex alcalde igualteco, José Luis Abarca Velázquez, señalado como el autor intelectual de estos hechos.

Se fue Cárdenas del PRD no sin antes reclamar la falta de un debate interno sobre sus planteamientos que hizo, y que la dirigencia nacional prefirió guardar silencio. “Desacuerdos que, más allá de aquellos relativos a las coyunturas actuales, había manifestado públicamente, ante instancias de decisión del partido, en diversas ocasiones, desde años atrás”.

“No hubo ningún cambio en los mecanismos de toma de decisiones al interior de la organización. Por el contrario, en sucesivas reformas estatutarias, fue consolidándose el sistema de cuotas y pesos relativos para tomar decisiones y abrir a partir de ellos las oportunidades de participación en procesos internos o externos a los propios miembros del partido”, expresa Cárdenas en su carta de renuncia irrevocable que presentó esta tarde al Consejo Nacional de ese partido.

Su salida la formalizó, tras el encuentro de 35 minutos que sostuvo con Navarrete Ruiz y el secretario general del CEN, Héctor Bautista al medio día de hoy en el auditorio Valentín Campa de las oficinas de Monterrey 50, en el mismo espacio donde en 1988, Heberto Castillo declinó la candidatura presidencial, y Cárdenas se convirtió en el candidato del FND. El encuentro se suponía sería una suerte de debate sobre la crisis que enfrenta el PRD, tras los hechos en Iguala, pero se convirtió en un desangelado intercambio de ideas.

 

Tras la reunión que sostuvo el líder moral de ese partido, señaló que “puso de manifiesto una vez más que mantenemos profundas diferencias en nuestras visiones de cómo enfrentar los problemas internos del partido, en particular las medidas que deben adoptarse para recuperar la credibilidad de la organización y de manera especial de sus dirigentes ante la opinión pública, indispensables para lograr su reposicionamiento como una verdadera opción política de carácter y alcances nacionales, única forma en que le sea útil al país”.

“Quiero aprovechar para expresar a los militantes del partido que esta decisión obedece al propósito de mantener congruencia con mis principios, lo que sólo a mí corresponde y no está para ser sometido a decisión ajena, individual o colectiva que lo haga en función de mayoría y minoría”, dice en su carta de renuncia.

“Quiero decirles también, que ante la disyuntiva de correr el riesgo de compartir responsabilidades de decisiones tomadas por miopía, oportunismo o autocomplacencia, en las que no haya tenido cabida la autocrítica, he preferido correr el riesgo de recibir críticas, válidas o no según se les quiera ver, y optar por decidir de acuerdo a los principios que he sostenido y me han servido de guía en mi comportamiento público y privado”, agregó.

Cuauhtémoc Cárdenas, fue tres veces candidato presidencial, en 1988 por el FND, que conformaron diversas agrupaciones de izquierda, y otras dos por el PRD, en 1994, y en 2000; fue el primer jefe de Gobierno electo por voto popular del Distrito Federal en 1997. Siendo miembro del PRI, fue gobernador y senador por Michoacán, y en la víspera de la elección presidencial de 1998, conformó la corriente democrática del PRI junto con otros destacados miembros de ese partido, y posteriormente provocó la ruptura del cardenismo, corriente histórica del tricolor, del que dejó su militancia, postulándose como candidato opositor al PRI, en una de las elecciones que estuvieron marcadas por el fraude electoral. Hijo del general Lázaro Cárdenas del Río, presidente que marcó la historia del país por decretar la expropiación petrolera, Cárdenas representaba la figura más importante de la izquierda mexicana. Fue en las últimas fechas, la figura opositora más relevante a las reformas al sector energético del país impulsadas por el presidente Enrique Peña Nieto, y que consideró privatizadoras.

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