Entre movilizaciones, trámites trabados y la dramática realidad de pacientes de alta complejidad, la Comisión Intersindical, Asociaciones Civiles y Derechohabientes del ISSSTE en Guerrero encabezaron este jueves una jornada de protesta en el Hospital Regional de Alta Especialidad de Acapulco para exigir soluciones inmediatas al colapso operativo y la infraestructura insuficiente.
La movilización comenzó a las once de la mañana a las afueras del nosocomio. Tras horas de presión, las autoridades directivas recibieron únicamente a una comisión integrada por diez representantes. La reunión, de aproximadamente dos horas de duración, estuvo encabezada por la directora del Hospital Regional de Alta Especialidad del ISSSTE, Edna Asuán Pichardo Aguirre, y el subdirector administrativo, José René Téllez Medina.
Hacia el final de la tarde, el maestro Robespierre Moreno Binicio, vocero del movimiento, compartió que se logró la entrega de la minuta de acuerdos previa firmada con autoridades federales en la Ciudad de México, así como una nueva minuta firmada en este hospital regional.
Entre los compromisos alcanzados destacan el inicio de la atención médica de los compañeros derechohabientes presentes y la instalación formal de una mesa de seguimiento programada para la segunda semana de septiembre.
En palabras del propio maestro Moreno Binicio, la salud es un derecho irrenunciable y no es posible continuar únicamente en pláticas, por lo que urgieron propuestas concretas para evitar que las citas médicas se difieran de cuatro a ocho meses, cuando la propia normatividad del instituto establece que deben asignarse en un plazo menor a veinte días.
A través de un manifiesto de prensa emitido por la Comisión Intersindical, se denunció formalmente que el Hospital Regional de Alta Especialidad de Acapulco no opera al cien por ciento de su capacidad instalada, además de carecer del personal, medicamentos y equipo necesarios.
Paralelamente, los inconformes alertaron sobre la preocupación fundada de una reducción progresiva de servicios en el Hospital General de Segundo Nivel de la avenida Adolfo Ruiz Cortines, lo que terminaría por colapsar el sistema médico y poner en riesgo la atención de más de setecientos mil afiliados en el estado de Guerrero.
Entre los hechos documentados destacan retrasos extremos en especialidades como Medicina Interna, con agenda hasta diciembre de dos mil veintiséis, y Reumatología, con citas hasta abril de dos mil veintisiete por contar con un solo especialista para toda la entidad.
A esto se suman condiciones inhumanas para el paciente ambulatorio, como la falta de sillas de ruedas en el área de urgencias, ausencia de techumbres para protección del sol y la lluvia, y falta de albergues para familiares foráneos.
Por ello, la representación sindical planteó como puntos irrenunciables el abasto inmediato de insumos, la garantía por escrito de que no cerrará el hospital de Adolfo Ruiz Cortines, la construcción de un hospital general para la Región Centro y la recuperación de adeudos millonarios del gobierno estatal con el ISSSTE.
El caso de Olga Lidia Bautista
Detrás de los pliegos petitorios se encuentran desgarradoras historias humanas, como la de la señora Olga Lidia Bautista Orihuela, paciente oncológica con expediente en el servicio de oncología del nosocomio de Acapulco.
Diagnosticada con cáncer de mama izquierdo de alto grado, la paciente fue sometida a una mastectomía radical en el Hospital General Centenario de la Revolución Mexicana en Emiliano Zapata, Morelos, donde actualmente recibe tratamientos agresivos de quimioterapia.
Al no contar el hospital de Acapulco con la capacidad instalada para brindarle radioterapia ni oncología avanzada, la señora Olga Lidia depende de traslados continuos al estado de Morelos.
Sin embargo, denuncia que en la subdirección administrativa de Acapulco le niegan sistemáticamente la recepción y liquidación de sus documentos de traslado y viáticos.
Durante la jornada de protesta, a los derechohabientes con problemas en trámites administrativos no se les permitió el acceso a la reunión con la directiva, dejándola sin soluciones inmediatas.
Esta situación agrava gravemente su condición. Los efectos secundarios de las quimioterapias le provocan fiebres, náuseas, vómitos, diarreas, mareos y dolores intensos de cuerpo, espalda y cadera.
Pese a que las indicaciones médicas establecen que la paciente debe viajar un día antes y descansar para resistir el tratamiento a primera hora de la mañana, el personal receptor le exige retornar de inmediato a Acapulco tras sus citas, exponiéndola al severo desgaste físico, fallas en el transporte público y los riesgos de violencia e inseguridad en las carreteras.
La representación de los derechohabientes advirtió que la marcha y la visibilización en medios corresponden a una primera fase política y social. De no obtener respuestas concretas e integrales en la mesa de seguimiento programada para septiembre, la organización iniciará formalmente la vía jurídica mediante la presentación masiva de amparos ante juzgados federales para garantizar el derecho a la salud, los medicamentos y la atención digna ordenada por la Constitución.
