Habitantes de la comunidad de Coacoyulillo, Chilpancingo, interpusieron una agresiva barrera humana para impedir el paso a patrullas de la Guardia Nacional, en una presunta actitud de protección hacia los grupos armados que operan en la sierra de Chilpancingo.
La confrontación civil ocurre en medio de la escalada de violencia en el corredor del Valle de El Ocotito, tras el asesinato del agente federal Eduardo Bustos.
En grabaciones difundidas desde la zona, se observa cómo los pobladores cercaron y arrinconaron a las unidades federales que realizaban labores de patrullaje.
Blandiendo machetes, palos e insultos verbales, los ciudadanos intentaron intimidar a los efectivos para bloquear los despliegues de seguridad, sirviendo como un escudo comunitario ante las acciones de la autoridad tras un presunto enfrentamiento armado entre fuerzas federales y criminales en la cercana localidad de Tlahuizapa.
A pesar de la turba y la actitud hostil de la población civil encaminada a encubrir el repliegue delictivo, los elementos de la Guardia Nacional mantuvieron la formación y lograron replegar a los inconformes para continuar con los despliegues tácticos.
Estos hechos ponen de manifiesto la compleja red de protección social y cooptación que ejerce el crimen organizado sobre las comunidades locales para entorpecer la labor de las fuerzas armadas.
Las autoridades federales mantienen sitiado y bajo estricto control militar el poblado de El Ocotito, donde hasta el momento se reporta la detención de al menos 18 presuntos integrantes de células criminales.
Por parte de las autoridades no hubo información oficial al respecto o se proporciona de manera selectiva en el caso de la Fiscalía General del Estado de Guerrero.
