Frente a los estragos de fenómenos meteorológicos como los huracanes Otis y John, Acapulco enfrenta el reto de reconstruir su infraestructura bajo parámetros de resiliencia, actualizar sus atlas de riesgo y frenar la falta de apego a la normatividad ambiental que prevalece en la construcción de desarrollos turísticos e inmobiliarios, afirmó la doctora Erika Patricia Cárdenas Gómez, investigadora del Colegio de Jalisco.
En declaraciones con diversos medios de comunicación durante los trabajos del V Seminario Permanente de la Red de Turismo y Cambio Climático, la especialista advirtió que el impacto climático en la franja costera no es un escenario lejano, sino una crisis que impacta directamente el entorno social, económico y de salud pública.
«El cambio climático no es un problema del futuro, está ocurriendo ahora y Acapulco es un ejemplo de ello», subrayó la investigadora.
Diagnóstico de vulnerabilidad y rezago inmobiliario
Cárdenas Gómez explicó que tras el paso de los ciclones es urgente revisar los patrones de consumo energético, atender la saturación en la gestión de residuos sólidos que se incrementa con el flujo turístico y monitorear permanentemente la vulnerabilidad de la zona urbana.
Cuestionada sobre las edificación de desarrollos en zonas de alto riesgo —como la Costera y la Zona Diamante—, la académica reconoció que existe una brecha entre la regulación vigente y su aplicación real.
Explicó que la falta de sensibilidad en la toma de decisiones y los problemas de corrupción impiden que la agenda ambiental prevalezca sobre los intereses económicos.
Asimismo, destacó que en la obra colectiva coordinada por la red, el investigador Naum Silverio Niño Gutiérrez, docente de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAGro), analiza las repercusiones del huracán Otis en el sistema inmobiliario local.
La investigadora advirtió que el sector enfrenta severos retos ante la renuencia de las empresas aseguradoras para proteger inmuebles situados en el litoral, sumado al incremento de riesgos epidemiológicos como el dengue y zika por vectores post-desastre.
Academia y la urgencia de tender puentes con el gobierno
Respecto a la divulgación científica, la fundadora de la red integrada por más de 50 especialistas nacionales e internacionales reconoció que los procesos editoriales suelen llevar desfases frente a la inmediatez de los desastres naturales. No obstante, enfatizó que la investigación académica debe servir como una herramienta práctica para la función pública.
Para evitar que los diagnósticos queden rezagados en los escritorios, la académica sostuvo que buscarán involucrar a las autoridades de los tres órdenes de gobierno como presentadores de las obras, garantizando que el conocimiento técnico nutra las políticas públicas y la toma de decisiones.
Desinterés estudiantil durante las ponencias
La actividad académica, celebrada en el auditorio de la Facultad de Contaduría y Administración de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAGro), reunió a docentes y alumnos de la unidad académica.
Pese a la gravedad de las temáticas expuestas —que abarcan la resiliencia turística, la gestión de riesgos y la adaptación urbana—, durante el desarrollo del seminario se observó un generalizado desinterés y distracción por parte de gran cantidad de estudiantes e incluso de algunos profesores presentes en el recinto, quienes no prestaban atención a las intervenciones de los ponentes.
El libro colectivo presentado reúne el trabajo de 19 autores distribuidos en ocho capítulos y dos apartados principales dedicados a diagnósticos y estrategias de solución, contando con el financiamiento del Consejo Estatal de Ciencia y Tecnología de Jalisco (COECYTJAL).
