Opinión

En el nombre de Dios

  • Publishedoctubre 25, 2012

Zapata 21

I

Ramiro Ávila Morales tomó posesión como nuevo alcalde de Coyuca de Benítez en una ceremonia plagada de anomalías y malas señales. El acto principal no se ciñó en forma estricta al protocolo republicano, según el cual el presidente electo debe esperar afuera del recinto a que una comisión del cabildo saliente le franquee el paso en un acto de cortesía. Esa parte del ceremonial proviene de los usos señoriales del medioevo; siendo el dueño de la fiesta, el presidente electo, el nuevo cabildo y sus familiares son los últimos en ingresar a ella porque una vez dentro, la puerta se cierra y nadie más, por influyente que sea, puede entrar a la ceremonia. La norma no es una muestra de mezquindad del cabildo saliente; al contrario, es una suprema concesión de respeto y cortesía que debería ser preservada.

El nuevo presidente compartió el presídium con el que estaba en funciones, también compartieron porras que seguramente cada quien llevó y que a mi juicio empataron en gritos y ruido, contribuyendo ambos protagonistas (Merced Baldovino, que salía y Ramiro Ávila, que entraba) a rebajar el nivel del evento al de un mitin político. El fondo musical de esa parte del evento fueron los jingles y muletillas de moda que utilizó Ávila Morales en su campaña electoral (Vota por Ramiro, Ramiro ganará, etc). Ese ambiente previo a la ceremonia formal contribuyó al deterioro del acto solemne y era un buen prolegómeno de lo que vendría después.

II

El discurso de toma de posesión de Ávila Morales estuvo cargado de imprecisiones, contradicciones y fue un discurso donde, tras el papel celofán de algunas frases de falsa cortesía, puede distinguirse claramente el estilo prepotente de un priísmo que es incapaz de renovarse.

Ramiro Ávila hizo promesa pública de no cambiar: “No cambiaré” – dijo – y enseguida comenzó a enumera lo que él considera que son sus atributos principales: seguiré siendo austero, disciplinado y enumeró varios rasgos de su carácter (todos positivos) que tal vez tenga, no lo conocemos bien. Hizo una gran omisión; no pronunció la palabra “honrado”. Tal vez lo sea y se le olvidó; en todo caso, a los ciudadanos que estábamos en el acto nos hubiera gustado una expresión así; la honradez es la mejor virtud que puede esgrimir un ciudadano en estos tiempos de penuria y corrupción. No se trató, me parece, de un olvido involuntario; el asunto es el método con el que Ávila quiso atender su toma de posesión; es decir, desde un punto de vista familiar y personal y no político.

Al abordar la política desde un enfoque personalista, Ramiro tenía que presumir sus prendas íntimas, sus valores; por eso en un lance retórico no exento de gracia, tuvo que declararle su amor a la bella mujer que es su esposa. El método tiene algunos inconvenientes, como veremos enseguida.

             III

El primer compromiso público que hizo Ramiro Ávila fue en contra de la inseguridad y la violencia. Vista así, en abstracto, tal mención pareciera atinada, dado el problema creciente que los coyuquenses tenemos en ese aspecto. Pero sólo en abstracto, en concreto es de una gran desmesura intentar ser interlocutor en un tema tan delicado que además no es de la competencia de los presidentes municipales. Las frases del presidente en el sentido de que combatirá la inseguridad en el municipio pueden tomarse como una balandronada que podría tener una respuesta del crimen organizado. Cuando se redactan estas líneas, la policía municipal de Coyuca de Benítez ha sufrido dos atentados que causaron un muerto y varios heridos. No queremos pensar que esta dinámica de violencia tenga su origen en algunas frases del nuevo presidente.

Debemos partir de la buena fe, Ramiro Ávila sólo registró en su discurso una muy sentida demanda ciudadana a favor de la seguridad, de la paz y la justicia; pero al hacerlo pudo retar (sin darse cuenta) a fuerzas muy poderosas y a las cuales deben atender otros órdenes de gobierno, particularmente, el federal.

El presidente municipal puede contribuir a esa tarea previniendo la inclusión del crimen organizado en la comuna y los funcionarios municipales; previniendo también la corrupción en la obra pública, cuya manifestación primaria son las falsas columnas y bardas que se le agregan a un predio de la noche a la mañana para venderlo a la municipalidad a precios exorbitantes. El funcionario que se preste a este tipo de prácticas traiciona la confianza del presidente, pone en entredicho su frase de que no tolerará la corrupción y conspira contra el patrimonio de los coyuquenses, al pretender hacer negocios desde el poder. Prevaricato, se llama la figura jurídica que describe este comportamiento.

IV

El presidente entrante hizo un llamado a la unidad. “Cuando nos dividimos no avanzamos” dijo en una frase esencialmente correcta; así, en abstracto; en concreto deberíamos buscar siempre las causas de la división social o política. La frase, dicha así, en abstracto, es correcta; pero dos párrafos adelante dijo: “Le garantizo a los que votaron por nuestra candidatura, que lo hicieron por la mejor opción”. Esa frase no debe decirse en un acto solemne y unitario; si el presidente electo invitó a los candidatos perdedores no fue para decirles en su cara que no eran una buena opción. El hecho de ganar una elección no valida como la mejor a quien gana; sólo dice que tuvo la mayoría de votos, no que es mejor que las que perdieron. Por ejemplo, el de la pluma votó por Efraín Ramos Ramírez, que quedó en la cuarta posición; para mí esa era y sigue siendo la mejor opción, pero debo reconocer que no fue la mayoritaria ¿O Ramiro Ávila fue la peor opción cuando perdió frente a Rafael Ariza o Merced Baldovinos?. Javier Bataz fue el único candidato perdedor que acudió al acto de toma de posesión, tuvo que tragarse él solo la infame frase llena de prepotencia y descortesía.

Es de justicia consignar que el nuevo presidente dijo que había pasado el tiempo de las campañas y que necesitaba del concurso de todos, perdedores y vencedores. Eso dijo, pero en el acto pesaron más las frases de autoelogio y los lemas de campaña que se escuchaban en la música de fondo y que son de pésimo gusto en un acto que se pretendía solemne.

En el momento de agradecer la confianza ciudadana, Ramiro Ávila corrigió su discurso: “Agradezco a todos – dijo, para luego corregir: “Primero agradezco a Dios”. Después siguió enumerando sus agradecimientos hasta llegar a hablar de votantes anónimos (que no son anónimos, que son militantes de su partido tal vez, pero para los cuales no hubo mayores reconocimientos).

                                    V

La mención a Dios es un acto republicano y laico no debería causar ningún comentario; es parte de la individualidad de cada persona, aunque dada la tradición laica vigente en México puede tomarse como una frase de mal gusto. Sin embargo, al revisar la invitación impresa para el acto de cambio de poderes municipales, nos dimos cuenta que presidía el escudo municipal una hermosa paloma, símbolo de la religión bautista que profesa el nuevo presidente. Debajo de la palomita estaba impresa la frase de campaña de Ávila Morales: “Siempre contigo”. Se ve pues que no fue un desliz la mención de Dios en la toma de posesión; existe toda una intencionalidad religiosa en la utilización de símbolos y frases del nuevo poder coyuquense. En lugar de agradecer el hecho innegable de que muchos católicos votaron por él haciendo a un lado su adscripción religiosa, el nuevo presidente manipula los símbolos que son de todos y que representan algo muy distinto a la religiosidad de cada quién para hacerle agregados que tienen que ver con la versión del cristianismo que practica (y que debe ser escrupulosamente respetada por los que profesamos otras variantes, como la católica, que sigue siendo mayoritaria en el municipio).

Me parece que el hecho de que los coyuquenses hayan elegido a un presidente no católico es signo de pluralidad y modernidad. Así lo expresé hace seis meses en una conferencia que dicté en el zócalo de la ciudad. Dije, entre otras cosas, que a diferencia de los coyuquenses de hace medio siglo, los de ahora ya no escuchamos en las fiestas a una sola orquesta, ni profesamos unánimemente una sola religión y tampoco somos un pueblo de campesinos y pescadores. El presidente pudo retomar el tema en su toma de posesión y asumir su triunfo como un triunfo del ecumenismo y la pluralidad. Pero hizo lo contrario, cree que los que votaron por él lo hicieron obedeciendo un mandato divino y no por su calidad de político tesonero.

Al acto solemne lo salvó la frase del contralor estatal Hernández Martínez, que dijo: “En Guerrero estamos en un proceso de aprendizaje político”. Es cierto, ojalá que pronto el nuevo presidente aprenda a respetar los símbolos que son de todos y guarde el fanatismo religioso para su íntimo decoro.

CORREO CHUAN

Aplicando la lógica más elemental, si Dios es culpable de que ganara Ramiro Ávila, pobre de él, que debe también ser culpable de las dos veces que perdió. El presidente tomó posesión el 29 de septiembre, justo el día de San Miguel Arcángel, nuestro santo patrón. Esa noche no hubo ni toritos ni castillos de fuego; fue una fiesta austera, como nunca. Pero a media noche hubo una tormenta eléctrica y el único rayo que cayó en Coyuca lo hizo sobre la iglesia. El sincretismo de nuestro pueblo y su propensión a explicar de alguna forma estas rarísimas coincidencias, circuló desde esa misma noche la versión de que San Miguelito estaba enojado porque no le hicieron fiesta, o porque por primera vez en Coyuca tendríamos un presidente no católico. Por suerte los que profesamos la religión católica no somos fanáticos ni tenemos por qué buscar responsables de una coincidencia que no volverá a producirse en varios siglos; que de serlo, ya hubiéramos quemado varias casas, empezando por el palacio municipal. El correo chuan dice que el nuevo presidente de Coyuca debe moderar sus motivaciones religiosas y ceñirse estrictamente a la norma republicana, dejando su práctica religiosa (a la que tiene derecho moral y constitucional) para su entorno personal. Dice también el chuan que el rayo destrozó a San Miguelito pero dejó intacto y más chamuscado al negro diablo que yace a sus pies. Zapata 21 es una dirección de bellos recuerdos.

E-mail: correochuan@hotmail.com

 

(Publicado en la primera edición núm. 1 de Costa Brava, febrero de 2013)

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