San Luis la Loma, no todo es violencia; está Calli Quetzalcóatl, temazcal para sanar el alma

Cuando uno escucha hablar San Luis la Loma, localidad del municipio de Tecpan de Galeana, en la región Costa Grande del estado de Guerrero, inmediatamente la mente lo relaciona con situaciones como violencia u otras relacionadas a ello, remotamente un lugar donde se trabaje lo espiritual.
La localidad se encuentra a una mediana altura de 20 metros sobre el nivel del mar, entre los municipios de Tecpan de Galeana y Zihuatanejo, nadie pensaría que allí el pasado 9 de abril de 2020 se instalaría un centro holístico llamado Calli Quetzalcóalt.

De acuerdo con Antonia Santamaría Mendoza, que con su esposo y compañero de vida Francisco Javier Rangel Zarco y su hijo Julián Rangel Santamaría, se dan a la tarea de que los visitantes puedan “encontrar sanación en todos sus cuerpos”.
Y es que de acuerdo con Santamaría, quienes sienten “el llamado del corazón” para acudir allí, “al llegar se les recibe con un té relajante, con una limpia energética y con la sesión del temazcal que incluye la sudoración por medio de las piedras, de las abuelitas piedras, rociadas con agua medicinal, donde previamente se hirvieron hiervas para ser rociadas las abuelitas y disfrutar de ese vapor desintoxicante y pues también se trabaja lo emocional porque se dan terapias y meditaciones dentro del temazcal y pues es muy sabido que todo esto es muy sanador”.
Incluso hay otro tipo de terapia, según reveló, por ejemplo, ensahumación de útero para las mujeres, temazcales de luna llena, los cuales son acompañados de meditaciones, también con la toma de medicina ancestral, terapias con obsidiana, regresiones a vidas pasadas, “es un abanico de alternativas para la sanación”, señala.

A pregunta de por qué instalar en un centro como este, sobretodo en un contexto, un estado, los antecedentes de violencia están al orden del día y que no dejan de estar. Ya han aminorado, sin embargo, están allí. Es necesario, además, lugares como estos ¿no?, primero Antonia Santamaría dijo que esto se debe a la “cerrazón de la mente y del corazón”.
Continuó, “de pronto surgió la idea de traer algo diferente y recordar, pues memorias ancestrales que están impregnadas ahí en nuestro ADN, y yo pues feliz de ser esos recuerdos que mi alma tiene, entonces pues aquí estamos, abiertos a recibir a quien así lo sienta y así lo desee”.
Ahora, previo a la temporada de estiaje en la zona, todavía se puede observar como el bosque tropical está reverdecido, en el lugar destacan árboles de mango ataúlfo, debido a que la zona aprovecha este fruto para su comercialización, sin embargo, la familia Rangel Santamaría se ocupa de dar mantenimiento “de hacer de este lugar, un lugar mágico la verdad”.
También se siente y se ve la comunión de la familia, Antonia Santamaría asiente que “sí hay una conexión y yo creo que eso también es un factor muy importante, ver la unidad familiar, ver la comunicación porque de otra manera no podemos acompañar a alguien con los ojos cerrados o demostrando lo contrario, en este camino es necesario trabajar en coherencia y la coherencia es la comunicación, el trato de cómo nos llevamos a nivel familia”.
Antonia se presenta como una “caminante del camino, con la curiosidad de despertar mi conciencia, recordando las memorias ancestrales que nos dejaron nuestros abuelos; tuvimos la inquietud de hacer un temazcal en un lugar que es poco conocido para llevar la sanación, la armonía de todos los cuerpos, por medio de la desintoxicación, del vapor que originan las abuelitas piedras y estamos aquí abiertos a quien así lo sienta, lo recibimos con amor y los llevamos de la mano para buscar la solución a sus conflictos emocionales”.
De cómo funciona la cita en el sitio, Antonia indica que todos los sábados hay temazcal, “pero si alguien quiere entre semana, si alguien quiere particular para un grupo familiar, nosotros estamos abiertos a las posibilidades de quien lo necesite”.



(Jorge Nava)
