Redacción
Santa Venancio Reyes, indígena nahua de 36 años de edad, fue víctima de feminicidio la madrugada del pasado viernes 24 de abril de 2020, en la comunidad de San Francisco Ozomatlán, perteneciente al municipio de Huitzuco.
Testigos presenciales, vecinos de la comunidad, y otros consultados por Costa Brava afirmaron que la pareja de la víctima, Cayetano Gómez Venancio disparó en dos ocasiones una escopeta contra la mujer. Y detallaron que el asesinato ocurrió frente a una hija de ella y un hijo de cuatro años de ambos. El presunto agresor huyó del pueblo después de haber privado de la vida a Santa Venancio, hasta este sábado se desconocía su paradero.
Los testimonios recabados señalan lo siguiente:
Desde la noche del jueves Cayetano Gómez, conocido en el pueblo como Tano, había estado ingiriendo bebidas alcohólicas en algún lugar del pueblo.
Gómez Venancio llegó a su casa, localizada en un páramo cercano a la entrada de pueblo, alrededor de la una de la madrugada del viernes. El hombre exigió a su esposa: despertarse, y hacerle de comer. Ella, obedeció, pero la actitud violenta del hombre, derivó: en una discusión, gritos y jaloneos.
Sus hijos despertaron, y la discusión fue escalando; hasta que después de más o menos una hora se detuvo por un momento. Fue la calma que anunció la tormenta.
Los hijos regresaron a dormir. Santa Venancio, y Tano se metieron en una habitación sin puertas de la casa ubicada a la orilla del pueblo. Ahí, regresó la ira a Cayetano Gómez y siguió violentando a la mujer, la comenzó a golpear con más dureza.
II
Alrededor de las 3 de la madrugada del viernes, Santa Venancio logró huir de la casa, y en medio de la carretera gritó, y clamó por ayuda, ayuda que jamás llegó.
Fuera de la casa, en la carretera; Tano continúo golpeando a Santa Venancio. Se conoció que un familiar de Santa Venancio, llamó a los padres de esta para pedir ayuda, pero minutos después de las 3 de la madrugada, ya cerca de las 4:00 horas: Cayetano Tano Gómez Venancio, ingresó a la casa y cargó su escopeta.
Cayetano Tano Gómez Venancio, apuntó su arma contra la mujer, cortó cartucho y le disparó. Fueron dos disparos que le proyectó al pecho.
La mujer agonizó en la carretera, y su cadáver quedó en un charco de sangre, que formó un hilacho, y este un lienzo rojo, y este a su vez llegaba hasta el Río Balsas, que atraviesa el pueblo que la vio nacer, y la vio morir: asesinada.
Después de haber asesinado a su esposa, Cayetano Tano Gómez Venancio: entró de nueva cuenta a su casa, tomó su teléfono celular y se esfumó.
Poquito después del último latido que dio el corazón de Santa Venancio Reyes, llegaron su padre y madre, ambos de edad avanzada. Les impactó la imagen, los invadió el dolor, y un vendaval de emociones, lloraron; cubrieron con una sábana el cadáver y colocaron una veladora cerca de ella, que en la cosmovisión indígena significa: la luz que no le deben faltar a las almas que transitan de esta, a la otra vida.
Se conoció que tanto la comisaria municipal Angelina Catalán; agentes de la Policía del Estado llegaron al lugar cerca de las 8 de la mañana, el cadáver de la mujer todavía yacía sobre la carretera.
Uno de los testimonios consultados refiere que: los policías dijeron a la familia que el cuerpo tenía que ser llevado al Servicio Médico Forense en Iguala para hacerle la necropsia. La familia se opuso a que Santa Venancio Reyes fuera llevada a la morgue, porque no contaban con dinero para pagar los servicios de una funeraria y regresarla al pueblo.
Santa Venancio Reyes fue sepultada este sábado 25 de abril de 2020, alrededor de las 10 de la mañana, en estas fechas por el pueblo sopla mucho viento, y hace calor, la temperatura está en casi 40 grados centígrados, el aire se siente como lumbre.

