Quiebra a la izquierda elección de Ortega, como gobernador interino

Crónica de la disputa por el poder entre los grupos perredistas por el interinato

Rogelio Ortega Martínez, tras asumir el interinato, es felicitado por la diputada, Laura Arizmendi de Jorrín en el salón de plenos del Congreso del Estado. FOTO: CORTESÍA / CONGRESO.

Rogelio Ortega Martínez, tras asumir el interinato, es felicitado por la diputada, Laura Arizmendi de Jorrín en el salón de plenos del Congreso del Estado. FOTO: CORTESÍA / CONGRESO.

OSSIEL PACHECO
La designación del gobernador interino, Rogelio Ortega Martínez entrampó a la izquierda, y los partidos que la representan las horas previas a alcanzar el más amplio consenso disputaron y operaron con todo para lograr marcar la sucesión de Ángel Aguirre Rivero, quien horas previas a anunciar su solicitud de licencia cabildeó dejar en el cargo a uno de sus cercanos, y para ello, proponía a tres, el senador Sofío Ramírez Hernández, el coordinador general del Ejecutivo, Humberto Salgado Gómez, o al secretario de Finanzas, Jorge Salgado Leyva.
Esta significó la primera rebatinga al interior del PRD, cuyos grupos dejaron solo al mandatario con licencia, y vetaron sus tres propuestas por considerar que lejos de resolver la crisis vendrían a agudizar la situación de gobernabilidad por la que atraviesa el estado; a raíz de ello, el costachiquense al margen del partido que lo postuló intentó alcanzar las dos terceras partes de los votos en el Congreso, y comenzó a operar directamente con las fracciones parlamentarias, sin lograr alcanzar su propósito.
El aguirrismo buscó aferrarse al poder estatal, mismo que retomaron en 2011 a través del PRD, tras dos largos sexenios de sequía, uno con el renejuarismo, y otro más con el zeferinismo, con los que existen fuertes antagonismos; y de ahí comenzaron a operar para buscar perpetuarse a través del voto de los guerrerenses en 2015 impulsando a sus más cercanos a los cargos de elección popular más rentables, por un lado, al senador Sofío Ramírez Hernández a la candidatura a gobernador, y de manera paralela, a los cachorros, a Ángel Aguirre Herrera, a la alcaldía porteña, y al diputado federal, Jorge Salgado Parra, a la alcaldía de Chilpancingo, ahijado del ex mandatario e hijo de su brazo derecho, el ex secretario de Finanzas, Jorge Salgado Leyva.
En eso estaban cuando se atraviesan los sucesos de Iguala, que marcaron la estrepitosa caída del aguirrismo, que buscó mantenerse en el interinato. Al no lograr el consenso en Guerrero, Aguirre Rivero retomó la propuesta del CEN del PRD, concretamente de los Chuchos que apostaron a colocar en Casa Guerrero a uno de los suyos, a través de la secretaria de Desarrollo Social del gobierno estatal, Beatriz Mojica Murga, cuya propuesta estuvo firme el viernes 24 de octubre por la mañana, pero su posibilidad se diluyó conforme avanzaron las horas de ese día, y no se alcanzaban los acuerdos con otros grupos al interior del perredismo.
Mojica, identificada con Nueva Mayoría (NM), expresión cuyo referente es la NI, cabildeó infructuosamente su llegada a Casa Guerrero. Con ayuda del ex diputado local, Evodio Velázquez Aguirre operaron esta posibilidad que modificaría la correlación al interior del perredismo de cara al 2015.
El primer veto a que se nombrara la primera mujer al frente del estado vino en primera instancia de otro sector de los chuchos guerrerenses, la Nueva Izquierda (NI)-Coduc que encabeza el diputado federal, Sebastián de la Rosa Peláez; en efecto, de esa que llevo al ahora ex alcalde de Iguala, José Luis Abarca Velázquez a la postulación perredista como candidato externo en 2012 de la mano del defenestrado ex secretario de Salud, Lázaro Mazón Alonso, virtual candidato de Morena a la gubernatura en 2015, como lo anunció el propio Andrés Manuel López Obrador.
De igual forma, la postura del líder de Grupo Guerrero, David Jiménez Rumbo en contra de Mojica cerró de tajó con la posibilidad de su llegada. La falta de acuerdos amenazaba con colocar al estado en la parálisis, y vino la advertencia del Centro del país de que si no alcanzaban acuerdos, el interinato sería propuesto directamente desde Los Pinos. Los grupos locales voltearon a ver al grupo universidad, cuando la sucesión estuvo a punto de naufragar ante el surgimiento de diversos nombres.
La misma noche del viernes se comenzó a configurar el interinato cuando comenzaron a mirar al grupo de la UAGro, cuyo rector Javier Saldaña Almazán le ha dado un nuevo dinamismo a la institución a partir de su llegada con el consenso de todos los grupos a la Rectoría, al grado de lograr darle una imagen diferente a esa institución ante la sociedad guerrerense. Sin embargo, el rector no pudo lograr a su favor el consenso para alcanzar el interinato, -como sí ocurrió en Michoacán- debido al respaldo que brindó en las pasadas elecciones de gobernador al abanderado priísta, el ahora diputado federal, Manuel Añorve Baños, ex alcalde porteño.
No cumplía con el perfil de buscar una personalidad de entre la sociedad civil para enfrentar la grave crisis de credibilidad que atraviesan los partidos políticos y los políticos entre los ciudadanos del estado, línea que se impulsó desde el Senado para el interinato; entonces surgió el nombre del segundo de a bordo en la máxima casa de estudios del estado, un hombre de amplia trayectoria académica y en la izquierda guerrerense, tres veces candidato a rector de la UAG, idea que fue ganando terreno y consenso al interior de los grupos perredistas el sábado previo.
Otro de los nombres que surgió fue el del ex rector de la UAG, Florentino Cruz Ramírez, ex diputado local por el Movimiento Ciudadano, quien fue impulsado por el alcalde porteño, Luis Walton Aburto, pero igual suerte corrió al ser descartado por los grupos perredistas; esto, generó molestia entre los waltonistas que de forma oportunista buscaron hacerse del gobierno estatal, incluso reclamaron no haber sido considerados en la decisión, y tal enfado provocó que los diputados de ese partido votaran en el Congreso del Estado en contra de la llegada de Ortega Martínez al interinato en un momento tan delicado para el estado, que requiere de la unidad y concurso de todos para salir de esta crisis, mejor entendida por la fracción del PRI que sumó al acuerdo alcanzado por el PRD, y no de caprichos personales, producto de ambiciones personales.
Era tal el desaguisado que existió en torno a la sucesión, que generó molestia al interior la fracción del PRD, que fungía como anfitriona en la ciudad de México de la asamblea nacional de la Copecol, cuyo presidente es el diputado Bernardo Ortega Jiménez, presidente de la Comisión de Gobierno del congreso guerrerense que se enteró por los medios de la solicitud de licencia para separarse del cargo por parte del ex mandatario estatal, al igual que otros legisladores de su bancada. Ese día en que Aguirre marcó su salida, por la puerta de atrás del gobierno estatal, se publicaron inserciones pagadas por su gobierno de la reunión que había sostenido un día antes con la fracción perredista y del MC en Casa Guerrero en respaldo a su permanencia al frente del gobierno, tanto en medios nacionales como estatales.