Conmueve Bernandino Hernández en Europa con fotografías de la violencia en Guerrero

• El fotoperiodista de Costa Brava de pesetero a mejor fotógrafo de guerra del mundo

PAG. 11 (3)• Ejemplares de la revista formaron parte de la muestra «Nota Roja», que se presentó en Sarajevo dentro del WARM Festival Duplex 2016

 

REDACCIÓN

Las imágenes de la pobreza y la violencia que se vive en Guerrero, sobre todo en Acapulco y Coyuca de Benítez que llevó el fotoperiodista guerrerense, Bernandino Hernández, a la muestra “Nota Roja”, que presentó en Sarajevo dentro del Warm Festival Duplex 2016 conmovieron por mostrar la crudeza de la realidad que día a día va formando parte del paisaje del sur del país a los asistentes que se dieron cita al evento.

“No soy uno de los siete mejores fotógrafos del mundo, hay mucho talento en todo México, en todos lados”, desmiente así Bernandino Hernández la elección que hizo la Fundación Warm de la Asociación Internacional de Corresponsales de Guerra que lo nombró uno de los siete fotógrafos de guerra más sobresalientes del mundo para este 2016; en esa calidad, el acapulqueño clausuró el Warm Festival Duplex 2016 que se realizó a finales de junio pasado, distinción que solamente otorgan al mejor reportero gráfico del orbe.

El Warm Festival Duplex 2016 se realizó en el Museo de la Universidad de las Bellas Artes de Sarajevo; en tanto, Hernández alista preparativos para participar en el Prix Bayeux-Calvados para Corresponsales de Guerra, exposición fotográfica que va a realizarse del 3 al 14 de octubre próximo en Francia.

Bernandino Hernández, es coordinador de fotografía de la revista Costa Brava desde su fundación hace poco más de tres años, y forma parte de la sociedad civil que administra y opera esta casa editorial que representa el esfuerzo de un equipo de reconocidos periodistas guerrerenses que tienen su sede en el municipio de Coyuca de Benítez, pero sobre todo comparten la idea de realizar un ejercicio periodístico crítico, objetivo, plural, de análisis y vanguardista a la altura de las exigencias informativas de una sociedad cada día más abierta y participativa.

Berna, estuvo el pasado jueves 21 de julio pasado en la Casa del Abuelo participando en la semana de arte e historia del municipio de Coyuca de Benítez invitado por los jóvenes fotógrafos coyuquenses, Juan Manuel García Reséndiz, Natalia Guadalupe Romero Rodríguez, Cristián Granados Hernández y Asgard Tinajero, quienes organizaron la muestra, en coordinación con el profesor Pedro Bobadilla Vargas, quien montó su exposición numismática, y exhibió en su local fotografías inéditas del Coyuca del Ayer.

Aunque también estuvo arropado por el director de Costa Brava, Ossiel Pacheco Salas, y el ensayista, Octavio Augusto Navarrete Gorjón, cronista de la ciudad, así como por amigos de esta casa editorial y los dirigentes de la Unión de Pueblos, Carlos García Jiménez, Adri Ramos y Juan José Vargas.

.Ahí contó su experiencia que vivió durante su estancia en Europa.

“Me llene de cultura demasiado, me enseñaron mucho, aprendí muchas cosas en este viaje, conocí el mar Mediterráneo, me anduve bañando en la playa, como me dicen el charal, me considero un simple fotógrafo y un pesetero, que empezó a los 12 años a tomar fotografías en una iglesia para trabajar y conseguir el sustento de la familia”, narró Berna ante los asistentes.

Dio a conocer que su trabajo como fotoperiodista los envía a las agencias Proceso, Cuartoscuro, AP Imax, -agencia internacional de noticias- y para los periódicos locales de Acapulco, como El Sur, Diario 17 y La Palabra.

“Son periódicos que si supieran lo que me pagan la verdad se iban a reír, de repente a la quincena recibo mil pesos, a veces 500, 200 depende, pero como hago mi ronchita, el fotoperiodismo no es como lo cuentan que mucha gente que piensa se gana mucho dinero, es un trabajo mal pagado, aparte de que recibimos amenazas, tanto de políticos, como de todos lados. Me ha tocado que me han querido quitar la cámara, me han tiroteado mi carro, en una ocasión recibió mi vehículo 19 disparos de cuerno de chivo”, reveló.

Dio a conocer que en el Warm Festival Duplex 2016 fue reconocido su trabajo como fotoperiodista, y para viajar a Europa se vio obligado a sacar rápido su pasaporte; “fue una experiencia grande estuve en Venecia, Mónaco, me tocó lo de Niza, pensé que solamente Guerrero era uno de los estados más violentos del mundo, una mentira, no digo que no, pero aquí se están agarrando entre bandas, entonces es otro asunto, con el turismo no se meten, la verdad llevo años tomando fotografías la violencia más de 17 años”, precisó.

A Berna le tocó vivir los atentados terroristas ocurridos la noche del 14 de julio pasado en Niza, Francia que dejaron un saldo de 84 muertos, según el gobierno francés. “En Niza mataron 84, no me dejaron entrar a tomar fotografías, me apuntaron con el arma, tengo que hacer mi trabajo, no importa el lugar donde esté, fue un día muy sangriento, no respetaron edades, decían que el cuate estaba loco, yo decía que no, igual que un amigo que es corresponsal de guerra, un loco no maneja un carro ni trae granadas en la mano, y cómo va a saber aventarlas en el momento que debe ser”, dijo.

 

Contó que una mujer oficial de la policía de Niza mató al terrorista. “La ciudad es grande, como Acapulco, pero estaba desierta no había nada, había gente corriendo, mesas tiradas cuando llegue, muy feo la situación al otro día me vine aborde en Niza el avión, no podía partir porque había una amenaza de atentado de bomba, es muy difícil la situación allá es un país”, narró.

-¿Cómo te adaptas para hacer tomas? ¿No te da miedo? ¿Que sientes en esos momentos?

-La verdad cuando llego a un lugar, primero me doy un momento, veo la sangre si es una niña o una mujer mi corazón se comprime, como que se detiene, guardas ese momento de dolor en tu corazón hasta que se va descomprimiendo es cuando empiezo a ver las cosas, y empiezo a trabajar, es difícil, aunque me estoy acostumbrando, ha habido dos escenas que me han llenado de lágrimas, la verdad hay una que me cuesta dificultad contarlo, pero es donde murieron dos mujeres embarazadas, al salir de su casa estaba la otra, con un niño de 5 años ejecutado a sus pies, que nada tenía que ver, hay cosas que guardas, pero si llegan a doler mucho.

-¿La mejor fotografía que has tomado?

-Tengo dos: una es que tomé cuando ocurrió Manuel, que tomé aquí en la parte alta de Coyuca en Colonia del Río, había un puente colgando iban dos personas cruzando, con dos perros, las tablas estaban separadas y cómo es posible que un perro tenga tanta mentalidad para saber dónde va a pisar, y no caerse en un tramo de casi cien metros, me gustó mucho.

“Otra que tengo es de una ballena brincando en la bahía de Acapulco, tengo de fondo toda la bahía fue una suerte, aunque me gustó mucho más la de un rayo que cayó en Acapulco, que apagó toda la ciudad, se ve el impacto del rayo y se ven sus venas que provoca, esa la puedes encontrar en Google le pones fotos de Bernandino Hernández hay de todo, desde plantíos de amapolas, hasta muertos y políticos.  La que más dinero me ha dado es la de la ballena, esa me trajo mucha suerte, una sola foto se vendió en 40 mil pesos, es la más cara que he vendido”, recordó.

“Con mi trabajo busco generar conciencia en la juventud, a las nuevas generaciones por eso muestro mi trabajo que cuido mucho; no es ético tomar el rostro a una dama o un niño, tomo detalles siempre los busco, un tatuaje con un poco de sangre para hacer completo mi trabajo, el fotoperiodismo es bueno porque creas conciencia sobre lo que está pasando te soy honesto, hay periódicos que no publican la realidad porque tienen un pacto con los gobiernos y eso a veces me molesta, pero Proceso, y El Sur si lo publican, llevo 15 años trabajando con ellos”, pondera.

-Todos estos años que llevas tomando fotos de violencia, ¿todavía te conmueves?

-Todavía tengo sensibilidad, hay cosas si llego a contar me duelen, si hay ese momento en mi cuando veo un hecho así siento que mi corazón se comprime primero, tengo esperar unos 3, 4 minutos para volverlo a soltar otra vez, empiezo a trabajar más cuando son mujeres o niños, he tomado demasiadas fotos de menores, son los que más han matado, ese tipo de gente, son la carne de cañón de los malos, pero entran a este tipo de situaciones por la pobreza y la falta de cultura lleva a la violencia.

En México tenemos que aprender muchas cosas, aquí si besas a un hombre todos se quedan: es maricón, y allá en Europa cuando me presenté me dieron mi beso en cada mejilla y me quede así ¡ah este cabrón es puto!. Allá hay demasiada cultura no hay morbosidad, en las playas fui a hacer fotos y había muchachas sin ropa, pero nadie las miraba solamente yo, les hice foto no había problema, no hay morbosidad me llene de cultura, de eso, en mi sentido emocional he sido una persona solitaria, pero me he llenado de tanto amor, es difícil quedarme en algún lado, mi trabajo me llama para un lado y para otro, por eso siempre he estado solo.

-Como esta experiencia en Sarajevo puedes mejorar tu trabajo.

-Uno nunca deja de aprender en fotografía, ahorita aprendí muchas cosas, que pienso ponerlas en práctica, conocí muchos fotógrafos de guerra, me explicaron las cosas, aunque estaban maravillados con mi trabajo, de seguir aprendiendo , el reconocimiento que me dieron ahí al otorgarme el honor del cerrar con mi trabajo, aparte me dieron un libro sobre las guerras que ha habido, pienso estudiarlo y trabajar para mejorarlo, y tratar de sacar menos rostros sobre la violencia, hay cosas que me enseñaron ellos mismos viendo material de otros compañeros.