Peña mató al profe Claudio

APUNTES DE UN VIEJO LÉPERO

Jeremías Marquines

WALTON, UN AMBICIOSO VULGAR
PEÑA NIETO MATÓ AL PROFE CLAUDIO
EL CAOS QUE BENEFICIA AL PRI
LAS VIOLADAS, OTRA MENTIRA DE CETEGISTAS

Como era de esperar, la supuesta convicción democrática de Luis Walton, candidato del Partido Movimiento Ciudadano, fue superada por su propia ambición vulgar. No quiso sumarse a la alianza con el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y el Partido del Trabajo (PT), que postularon a Beatriz Mojica Morga. El espíritu aliancista del alcalde de Acapulco con licencia, sólo era real si él encabezaba la candidatura común por la gubernatura de Guerrero, pero las estadísticas están en su contra; como partido sólo tiene un 2 por ciento, y como candidato, el rechazo que arrastra por su mal desempeño en la alcaldía de Acapulco supera los puntos que tiene de reconocimiento. Walton es más fácil de derrotar que la perredista que, además, casi no tiene negativos, por eso no fue designado.
Autoritario y despótico como es, Luis Walton rechazó la oferta del PRD de ir juntos para evitar el regreso del PRI al gobierno del Guerrero. Sus asesores le vendieron una realidad que no existe. Le hicieron creer que podían repetir la misma circunstancia y la misma estrategia que lo llevó a la alcaldía en 2011, pero ni ese momento es el mismo, ni su figura tiene el atractivo de entonces. Walton se deterioró al frente del gobierno municipal, su administración fue más que mediocre y le tembló la mano para poner orden al caos y superar la quiebra en que dejó la alcaldía el priísta Manuel Añorve Baños. Si Walton hubiese hecho más que lo posible para que le fincaran responsabilidad a Añorve por el atraco al dinero público del municipio, esa acción lo hubiese catapultado como un alcalde justiciero, tal como ocurrió con el actual gobernador de Tabasco, Arturo Núñez que envío a la cárcel a su antecesor, el señor Granier, lo que le redituó respeto y popularidad. Pero en lugar de eso el señor Luis prefirió administrar la mediocridad y el desorden. La gente le faltó el respeto por su discurso desarticulado, y por su irresolución y cobardía.
Ahora su participación en la elección para gobernador será sólo testimonial, pues no es competencia seria para los dos principales contendientes: el priísta Héctor Astudillo que va acompañando de su patiño, el Partido Verde, y respaldado por la labor que le está haciendo el gobierno de Peña Nieto al pavimentarle el camino administrando la anarquía en la que está sumido Guerrero; y por el otro lado, la perredista Beatriz Mojica que tendrá que hacer una campaña que vaya más allá de regalar sombreritos rosas y de decir que es una mujer con muchos huevos. En términos electorales, en lo que refiere a la gubernatura, Walton Aburto es historia. Hoy avanza a pasos firmes pero para hundirse un poco más, pues es probable que hasta el voto duro de su partido se mueva hacia una opción que le reditué más, pues su candidato no tiene nada práctico qué ofrecerles.
Pese a todo lo patético de su situación, don Luis aún tiene posibilidad de salvar algo de su capital político, pues está pendiente la designación del candidato del PRD a la alcaldía de Acapulco que, seguramente, y de acuerdo a los sondeos, será Evodio Velásquez, esto abre una posibilidad para que el Partido Movimiento Ciudadano se sume y salve algo de lo perdido por una mala estrategia fundada más en el deseo que en la realidad. Sería estúpido que también para la candidatura a la alcaldía de Acapulco se amache o enterque, y quiera pensar que el aguado empresario escuelero Víctor Jorrín pueda encabezar la alianza por Acapulco, cuando de todos es sabido y es obvio que Evodio Velásquez tiene la mayor aprobación ciudadana. Ahí es donde se verá si aprendió la lección.
En lo que se refiere a los otros contendientes, es cierto que el priísta Héctor Astudillo arrancó su actividad de campaña con buenos números, pero eso no es lo que lo define, pues el rechazo histórico que en Guerrero tiene el PRI, registrado en los sondeos, le coloca en una situación desventajosa con respecto a la perredista Mojica. El PRI no puede argumentar que los últimos gobiernos del PRD no hicieron nada para solucionar los problemas de la entidad, pues por muy malos que hayan sido, hicieron lo suficiente para superar en poco tiempo los decenios de atraso, robo, abuso de autoridad y marginación que les heredaron los gobierno de los Figueroa, y los Juárez Cisneros, sólo para hablar del pasado reciente. Además, tomando en cuenta que los dos últimos gobiernos del PRD no fueron gobernadores emanados de las corrientes históricas de ese partido, como sí lo es la actual. Uno era filopanista y el otro priísta.
Más que centrarse en atacar los horrores del PRD, don Héctor tiene que convencer a los electores de que puede ser mejor, pero para hacerlo tendrá que desprenderse de todas esa figuras podridas que le acompañarán en su campaña y recuerdan a los guerrerenses los malos tiempos, la simulación, la impunidad y el abuso de poder. Además, debe decir, con pelos y señales, ¿cómo carajos le va hacer para sacar de la hoyo al estado? ¿Con qué receta mágica va a tranquilizar la demanda de justicia de los padres de los desaparecidos? ¿Será con la misma receta que le acaba de propinar Peña Nieto a los cetegistas?
El PRI tiene centrada sus expectativas en la avalancha mediática lanzada para desprestigiar al PRD. Desde el gobierno federal se acciona para convulsionar más al estado al que además le retienen criminalmente el dinero del presupuesto federal. El problema de los maestros y normalistas se viene administrando con perverso cálculo para prolongarlo, buscando llegue lo más cercano al proceso electoral. Peña Nieto usa el gobierno interino de Rogelio Ortega, al que sin empacho señala de inoperante por no reprimir las manifestaciones, para que la ciudadanía castigue con el voto al PRD. Quiere que vean en el gobierno de Ortega incapacidad e irresolución para atender los conflictos, quiere que vean un gobierno desarticulado, sin capacidad de dar respuesta a los problemas, cuando en realidad, el gobierno de Rogelio Ortega es el que le ha hecho toda la tarea al gobierno federal, pues no ha sido otro que Ortega el que ha logrado que el conflicto vaya disminuyendo sin tener que recurrir a la violencia como lo acaba de hacer Peña Nieto. Con suma discreción y sin protagonismo, el gobernador Ortega ha llegado a acuerdos con las distintas facciones para que por la vía del diálogo y la conciliación se vayan generando los cauces para dar salida satisfactoria al conflicto de los normalistas. No ha sido el gobierno de Peña ni los partidos políticos los que han generado la despresurización de las protestas, por lo contrario, tanto los partidos como Peña sólo le han echado más leña al fuego.
Este es el contexto de la paliza que policías federales le propinaron a los cetegistas en el aeropuerto de Acapulco (algo que, desafortunamente, ya se habían ganado a pulso por la cantidad de abusos cometidos en nombre de los estudiantes desaparecidos), esta golpiza la está vendiendo como acto de justicia y aplicación de la ley Peña Nieto. Intenta hacer creer que es el gobierno federal priísta el que trata de poner orden en Guerrero, algo parecido a lo que hizo en Michoacán, con la salvedad de que aquí el comisionado federal es Rosario Robles.
La estrategia Peña-priísta está centrada en pauperizar al PRD, dejarlo mal parado frente al electorado indeciso que representa el 32 por ciento del pastel electoral. Y lo hace mientras los estúpidos perredistas siguen creyendo que lo que le pase al gobierno de Ortega no les afecta. No alcanzan a ver que el terreno que han cedido por rencillas pendejas, lo ha ocupado el gobierno federal y desde allí los piensa destruir electoralmente. Por su propio bien, es tiempo de que el miligramo de cerebro que tienen se les ilumine y se den cuenta que si aprovechan lo logrado hasta ahora por el gobernador Ortega, en cuanto a la pacificación del estado sin violencia, sin represión, es algo que les conviene hacer suyo; asimismo, deberían ponerse al frente del reconocimiento de las 12 mil plazas de maestros, y la defensa del presupuesto del estado que perversamente y con fines electorales retiene la Secretaría de Finanzas de Videgaray… Y sí, fue el gobierno de Peña Nieto el que mató al profesor Claudio. Lo hizo para calentarle más el estado a Rogelio Ortega y que del río revuelto el priismo resurja. De no actuar a tiempo, el PRD pagará las consecuencias de su irresolución.
LA CONTRA
El candidato del PAN, Jorge Camacho Peñaloza acaba de grabar su comercial de campaña. Allí, al frente de un grupo de extras a quienes una empresa productora de Televisa les pagó cien pesos, el flamante ex director de RTG con Zeferino Torreblanca, dice: “Si ya estás cansado de los gobiernos que has tenido levanta la mano”, los guerrerenses buenos somos más, etc., etc.… una cosa así. Jorge Camacho trata de decir que le den una oportunidad al PAN porque no ha gobernado, la misma pendejada que hizo Fox. Lo que el diputado local con licencia trata de olvidar es que él fue parte de esos gobiernos a los que ahora pretende acusar de malos. Fue director de Radio y Televisión de Guerrero con su amigo del alma Zeferino Torreblanca, espacio que utilizó para uso y beneficios de su propio ego. Fue diputado local con Ángel Aguirre al que nunca cuestionó y le aprobó las cuentas públicas de sus primeros dos años. Fue parte también de los que recibieron sobornos de millones de pesos para aprobar las cuentas y otras iniciativas aguirristas. Jorge Camacho es parte coyuntural de todo lo podrido que tiene en la mierda a Guerrero, que no venga ahora a decir que es diferente. Joder…. La denuncia de los maestros cetegistas desalojados con violencia el martes de que policías federales violaron a cuatro activistas, parece una más de las patrañas que han inventado para seguir victamizándose; una investigación médica profunda a las supuestas víctimas aclararía todo. Mientras es otro más de sus dichos. Nadie puede dar como verdad absoluta los simples dichos.