Los trabajos y los días

Zapata 21

  • Los trabajos y los días

 

Octavio Augusto Navarrete Gorjón (Primera de tres partes)

 

I

Apenas el cronista publicó que la investigación estaba prácticamente cerrada, varios coyuquenses lo han interpelado diciendo lo que consideran que puede faltar en una monografía, en lo que se debe poner el acento y recordándole al de la pluma viejas historias, completando información y acercándolo a materiales que antes estaban vedados.  Es gratificante; cuando comenzamos este ejercicio era muy difícil establecer comunicación con algunas personas; unas pensaban que el asunto no era en serio, otras señalaban que habían dado información que nunca se había publicado y otras tenían dudas acerca de una investigación objetiva.  Esto último fue particularmente significativo en aquellas personas que tenían en su poder archivos o materiales importantes para la investigación.  No soltaban prenda y apenas daban algunas señales de que tenían información valiosa.

En los últimos días se nos han acercado varias personas que escriben poesías, canciones y corridos (esa forma tan mexicana de decir verdades) que tienen que ver con el desarrollo del municipio y con personajes importantes de la sociedad.  Otras que en un principio desdeñaron la solicitud del cronista, hoy le piden que las entreviste para agregar su punto de vista.  Lo más importante: al fin hemos tenido acceso a archivos que sabíamos que existían pero que sus poseedores guardaban con celo legítimo.  Al otorgarnos su confianza, casi todos nos dicen que se atrevieron a mostrarme sus documentos porque han leído nuestros trabajos y se han convencido de la pertinencia, la objetividad y la acuciosidad con la que se tratan los temas.  Otra vez lo que es un lugar común: gracias a Costa Brava y otras publicaciones que le han abierto espacio a estos temas.

II

En la introducción a la monografía dejamos claro la imposibilidad de un trabajo TOTALIZANTE.  La variante que proponemos es una que tome en cuenta los procesos principales y los enuncie en el tratamiento de varias personalidades representativas de una generación.  Así lo explicamos:

¿Quién determina qué es lo importante y qué no lo es?  Hay etapas en la vida de cualquier comunidad donde todo el mundo puede estar de acuerdo en la trascendencia de un hecho; para nuestro caso pongamos por ejemplo la independencia, la revolución mexicana, la erección del estado de Guerrero.  Son acontecimientos que cualquiera puede decir que son importantes.   Pero hay otros donde no existe este consenso histórico.  Por ejemplo, la matanza de copreros, la de Aguas Blancas y otros acontecimientos más o menos recientes.  Salta una obviedad: entre más cerca esté el hecho histórico más interpretaciones encontradas tendrá.  El hecho histórico para volverse dato incontrovertible tiene que dejar pasar un periodo bastante largo para que la sociedad los admita sin discrepancia alguna como hechos relevantes.  Aun así, hay casos donde la indeterminación y la ambigüedad son el signo permanente de algunos hechos y personajes.  Uno de los más importantes de nuestro municipio está en ese limbo: Francisco Mariano Tabares, en cuyo honor el distrito que conforman Coyuca, Acapulco, San Marcos y Tecoanapa lleva su nombre.  ¿Fue un héroe de la independencia? ¿Fue un traidor a los realistas y luego a los insurgentes? ¿Un individuo interesado y sin principios? ¿Un aventurero?.  Cuando ocurre algo así (y a veces ocurre con frecuencia) la memoria histórica se contamina con otros hechos contemporáneos que la modifican y pueden llegar a tergiversarla.  En el caso de Tabares hubo un primer intento de quitarlo del santoral laico en 1949, que fue declinado luego de la ardorosa filípica a su favor del notable historiador José Manuel López Victoria.  La segunda y última intención de arrojarlo al abismo de los antihéroes provino del gobernador José Francisco Ruíz Massieu, que en 1992 dijo que debería quitársele el nombre al distrito que lo lleva, en razón de su comportamiento político inestable y doblemente traicionero.  En esta segunda ocasión fueron las familias que llevan el apellido Tabares las que se opusieron a modificar el nombre del distrito, pues argumentaron que si se hacía, entonces ellos serían catalogados como traidores a la patria.  Como vemos, un acontecimiento reciente, que nada tiene que ver con aquellos hechos históricos, modifica la percepción sobre los mismos.

 

Atendiendo estos problemas de toda investigación histórica, más adelante se establece la propuesta de método:

–             Llegamos a una primera conclusión: es imposible una monografía completa y abarcadora; es decir, total.  Cuando se escriben estas líneas, en la primavera del año 2016, somos 74 mil habitantes los que vivimos en Coyuca de Benítez; algunos aquí nacimos, otros vienen de lejos o de cerca pero no son oriundos del municipio.  Las historias de vida de todas estas personas deben tomarse en cuenta, no importa  la tarea a  que se dediquen, ni su grado de estudio ni de dónde vienen o si aquí nacieron; lo importantes es que todos ellos están aquí en este momento y su sola presencia nos enriquece culturalmente.  Una monografía digna de llevar ese nombre debería contener las biografías de cada una de esas personas, sus imbricaciones con otras que no viven en el municipio y que tal vez ni siquiera lo conocen.  En este sentido, serían más largas las historias de los que vienen de fuera que aquellas de los que aquí nacimos y crecimos bajo la influencia de los mismos hechos históricos, las mismas costumbres, los mismos mitos heredados de nuestros mayores.  Un trabajo así es prácticamente imposible.

–          Acotado ese problema veamos la forma de superarlo.  En esta monografía tratamos de tomar aquellos datos y personalidades que le dan un sentido a su época, que le imprimen su sello o que siendo minúscula su contribución forman parte de un torrente más grande que le da significancia epocal a sus modestas historias personales.  Por ejemplo, cuando nos referimos al profesor José María Alcaraz López el lector poco cuidadoso podrá advertir los rasgos de su personalidad en lo individual o como miembro de una familia que dejó huella en la historia del municipio por su contribución al tema educativo.  Otro lector más avispado mirará al profesor en lo individual y a su familia; pero más allá de eso, mirará el esfuerzo de cientos de profesores que contribuyeron en igual o menor medida a la educación de nuestro pueblo.  José María Alcaraz López es único en su individualidad, sus gestos y sus estilos; es muchos si tomamos en cuenta a todos los que lo acompañaron, a veces sin siquiera conocerlo, en un esfuerzo importante para el progreso del municipio.

–          Igual ocurre con Ethel Diego Guzmán, es único e insuperable en su forma de componer canciones y realizar arreglos musicales, pero su historia personal es la historia de una época hermosa que incluye a todos los miembros de su orquesta; los que él dirigió y los que estuvieron un siglo y medio antes que él.  También representa a todos  los que les gustaron sus canciones, a los que las bailaron, a los que sin haberlo conocido hoy se emocionan al escuchar sus grabaciones.  Su personalidad representa una época de Coyuca de Benítez y por eso debe resaltarse.

–          Lo mismo ocurre con los párrocos Moisés Carmona Rivera y Timoteo Bello Morales, así como con el pastor Fidel Aguilar Chávez.  Antes que ellos hubo otros sacerdotes y pastores en Coyuca de Benítez; pero a ellos corresponde el mayor esfuerzo evangelizador y fueron guías espirituales que tenían una conducta intachable, modelos de virtud y buena fe.  Sus personalidades le imprimen un sello particular a los tiempos que vivieron y adquieren relevancia por la forma que trascendieron en la historia.

–          La clave es saber encontrar las características que hicieron que se configurara un periodo determinado de la historia.  Una vez establecidas esas características es bastante fácil ubicar el papel de cada individuo en ella.  Al estar esta persona clave están todos los habitantes de su época.  Lo que prima para los personajes es lo mismo para las épocas; optamos por destacar los hechos emblemáticos o que establecieron tendencias.