CULTURA TECNOLÓGICA

image

 

BOANERGES GUINTO BERNALDEZ
Uno de los servicios de carácter social al que el Estado mexicano sobre todo los gobiernos post revolucionarios que ha dado particular importancia es, sin duda alguna, la educación tecnológica poco después de la creación de la Secretaría de Educación Pública en 1921 durante el gobierno del General Álvaro Obregón, José Vasconcelos, titular de la Secretaría inauguró en 1923 el Departamento de Enseñanza Técnica, donde se integraron diferentes escuelas que funcionaban en todo el país.
Podemos afirmar que este paso, de vital trascendencia, dio origen a nuestro actual Sistema Nacional de la educación tecnológica, porque no sólo reestructuró la administración de los planteles, sino definió su filosofía, estableció sus objetivos y fijó las políticas para operar, con el paso del tiempo todo un sistema integrado de educación tecnológica que le ha dado formación a los recursos humanos que han contribuido al proceso de industrialización y el desarrollo económico y social del país.
El quehacer educativo de nuestros días, establece compromisos y responsabilidades cada vez más complicados: vivimos en un mundo de continuos cambios y transformaciones tan aceleradas que, de no mantener una actitud de permanente análisis y reflexión, nos veremos de la noche a la mañana rebasados por la variada problemática que incide en el desarrollo de la labor educativa.
La educación no puede concebirse ajena a los procesos económicos, sociales y políticos de nuestro entorno, la función educativa es factor indudable de desarrollo que apoya y contempla la estructura del sistema socio-político mexicano, por ello, promover el cambio, preparar para el cambio y apoyar el cambio, son tareas que competen a su compromiso histórico.
La educación tecnológica industrial, como logro de los regímenes revolucionarios y como baluarte del patrimonio educativo y cultural del pueblo de México, desempeña un papel muy importante en las estrategias del desarrollo nacional, porque se conecta con las necesidades y actividades económicas y sociales de cada región de nuestro país, fomentar el conocimiento de nuestra realidad, y participar en la formación de la conciencia y solidaridad de las nuevas generaciones sin dejar de lado su función específica de formar los cuadros técnicos que el sector productivo demanda.
En el pasado se pensó, que escuela y sociedad eran dos entidades distintas; en el presente, tal juicio resulta totalmente erróneo. De acuerdo con el criterio de la educación permanente, todo lo que nos circunda nos educa. Los maestros, deben lograr que en México, la televisión, las revistas, el disco, el casette, la radio, la prensa, el internet, las redes sociales (Facebook, twitter, Instagram) en fin, todos los medios masivos de comunicación incidan favorablemente en la juventud, en razón de un modelo de formación que hayan determinado como un modelo óptimo del joven para que llegue a ser hombre.
La mejor definición de revolución se debe al genio del sabio naturalista Eliseo Reclus “La revolución es una evolución acelerada”.
Nadie podría negar o afirmar lo que evolutivamente podría llegar a ser un país.
El dolor social acelera la marcha de los acontecimientos. Lo hace con violencia. Pero las revoluciones representan un proceso permanente y no pueden considerarse cumplidas en cuanto las causas que la motivaron no han sido totalmente satisfechas, ya que hemos sido incapaces de crear una pedagogía que nos permita manejar, desde el punto de vista institucional educativo, esos medios, fuente de información e influencia no siempre positivas.
Pero el pueblo, educado en la escuela de los continuos sacrificios, aprovecha cualquier oportunidad para asirse a los fragmentos de la fe.
Es necesario capacitar a la juventud para resistir el bombardeo constante, permanente y enajenante a que está sometida, ¡es urgente!